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viernes, 4 de diciembre de 2009

La ley del aborto (II)


En mi última entrada me puse a escribir sobre la estrategia del PSOE poniendo como ejemplo la nueva ley del aborto y se acabó hablando, como no, sobre el aborto.
Yo acusé a algunos antiabortistas (a los más extremos) de ser similares a los integristas islámicos y fui duramente recriminado.
Creo pues que debo explicarme con más calma.
En principio, el problema del aborto puede parecer "relativamente sencillo".
Si partimos del convenio de que toda vida humana inocente es sagrada y que su protección debe estar por encima de cualquier otro derecho, el problema está claro. Se trata de dilucidar si un feto es una "vida humana" (o sea, una persona). Incluso si se pudiera determinar el momento a partir del cual empieza a ser persona la cosa estaría acabada. Antes de ese momento sería lícito abortar libremente y después no sería lícito abortar en NINGÚN caso (salvo QUIZÁS si peligrara la vida de la madre).
El problema es que no hay NINGUNA solución objetiva ni científica a este problema. Por cada médico o científico que aporta su opinión en cualquiera de los sentidos, sale otro que le contradice. Por ello el problema pasa al campo de la moral o incluso de las creencias personales y/o religiosas.
Yo pienso que un feto es persona desde la concepción pero no tengo ningún argumento IRREBATIBLE para apoyar mi opinión. Es pues una creencia personal y subjetiva, tan válida como la del que opina lo contrario.
Si yo pretendo que una persona vaya a la cárcel a causa de MI CREENCIA subjetiva y personal (y muchas veces basada en una determinada fe) me parezco mucho a un fundamentalista islámico, que eleva la fe al rango de ley y el pecado (un concepto moral castigable en la otra vida) al rango de crimen (un concepto legal castigable a nivel humano).
¿Cómo solucionar (cómo regular) un dilema tan basado en unas creencias personales?
Complicado asunto, pero antes debemos abordar otro punto que hace que el problema sea aún menos "sencillo" de lo que nos parecía:
Desde que existe el aborto voluntario ha sido practicado. Incluso en tiempos en que estaba estrictamente prohibido como en el franquismo, la gente abortaba. Las ricas se iban a Londres o a lujosas clínicas privadas y las pobres poniendo en peligro su salud en infectos cuchitriles.
Es decir, el ilegalizar de forma absoluta el aborto es una utopía absurda, y más en una Europa con libre circulación de personas. Lo único que se conseguiría es penalizar a las personas sin recursos económicos para viajar fuera y pagarse una clínica privada. ¿De verdad quieren eso los antiabortistas? ¿Que los ricos aborten libremente y los pobres se jodan? Pues eso es lo que conseguirían y creo que negarlo es de una ingenuidad enorme.
¿Cuál es entonces la solución? Pues como el asunto de si un feto es una persona o no es irresoluble y como la gente va a seguir abortando (siempre lo han hecho) creo que lo "menos malo" es poner una ley de plazos "razonables" que impidan situaciones aberrantes como abortos a los ocho meses de embarazo...
Recordemos que una ley así NO OBLIGA a nadie a abortar. Si una persona piensa que un feto es una persona puede seguir su creencia consecuentemente. Los afectados serán los futuros hijos de las personas que legítimamente creen lo contrario.
No es una solución óptima pero este es unos de esos casos en que ésta no existe, sólo una solución menos mala que las demás.
TODOS, incluso aquellas personas con fuertes creencias religiosas tienen que reconocer que esta es una cuestión que debe resolver cada uno con su propia conciencia, y que el Estado debe regular lo menos posible.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Pasmo nº 15: La ley del aborto


Pues va, venga, por una vez me voy a poner a hablar de política.

Y es que estos muchachos (los del gobierno) me tienen loco. ¡Cómo me gustan! Verles jugar a la política despierta en mi en ocasiones las mismas sensaciones que el ver un golazo en el fútbol o una magistral jugada de ajedrez. ¡Qué buenos son!

La última, la del aborto. Una jugada elaborada con tiempo y mimo de la que estamos a punto de ver la culminación, no por previsible menos admirable.

Primero sacan una ley del aborto bastante homologable con la europea, pero claro, no se puede correr el riego de que el PP se muestre como un partido moderno y europeo y la acepte con pocas pegas, eso rompería todo el discurso de la derecha cavernaria y casposa que tantos réditos da al PSOE.

Por lo tanto, le metemos a la ley un punto que sabemos que es polémico y que va a escandalizar: lo del aborto en chicas de entre 16 y 18 años.

La derecha, no se va a estar callada ante esto. No puede hacerlo (demasiadas hipotecas ante ciertos sectores de su electorado). Y sobre todo la derecha más católica y conservadora va a poner el grito en el cielo. No van a entrar en matices ni en académicos debates sobre los puntos más polémicos. ¡¡No al aborto!!, gritarán. Y ya los tenemos donde queríamos, la derecha junto con la iglesia en la calle soltando soflamas de lo más casposo.
¡¡Perfecto!!

Pero no se crean, la jugada no se acaba allí, queda el último acto que nuestra querida Bibiana ha empezado a desarrollar, jugando con los tiempos de una manera magistral.

Evidentemente, el gobierno, con su talante conciliador y democrático está dispuesto a debatir este punto polémico (que saben que genera el rechazo de una amplia parte de la sociedad). Y cederán, como tenían previsto desde el principio, demostrando así frente a la derecha intolerante y cerril que el gobierno escucha a los ciudadanos y a la oposición. PSOE = talante. PP = intolerancia.

Y de paso las sociedad y la oposición tragan con la nueva ley, encima agradecidos porque "se ha conseguido" evitar tamaña aberración.

¿Son buenos o no son buenos?

Y es que esta técnica viene en todos los manuales de negociación. Empiezo planteando entre mis exigencias una que sé inaceptable para la otra parte para luego renunciar a ella presentándo esta renuncia como una cesión y una muestra de buena voluntad. "Yo ya he cedido en lo que tú querías, y ahora ¿en qué vas a ceder tú?"

Si es que son muy buenos, joer.