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miércoles, 8 de febrero de 2012

Pasmo nº 83: "Cultural War"

Que conste antes que nada que soy profundamente laicista. No me gustan las religiones (aunque respeto el derecho de todo el mundo a practicarlas), no creo que la religión se deba enseñar en los colegios (excepto en su faceta de fenómeno históricos y su influencia en filosofía, artes,...) y no creo que ninguna religión deba ser tratada con más privilegios que cualquier otra organización o colectivo.

Dicho esto no puedo evitar pensar que las declaraciones de Rubalcaba respecto al concordato con la Santa Sede tienen mucho de la “Cultural war” a que tanto nos tienen acostumbrados nuestros políticos. Llámenme malpensado si quieren. Quizás lo sea.

Y ¿qué es eso de la “Cultural war”. Pues sencillamente se trata de desviar el debate político de los temas que realmente preocupan a los ciudadanos en el día a día para acercarlos a debates mucho menos importantes, amortizados u olvidados pero con una elevada carga ideológica y/o emocional.

Se trata en suma de desviar la atención de lo que realmente importa, de lo urgente, y atraer a sectores fuertemente ideologizados o incluso radicales.

Ejemplo claro de esta estrategia política ha sido, a mi entender, todo lo relacionado con la tan traída y llevada Memoria Histórica.

Pero aunque expertos en ello, no se crean que los del PSOE son los únicos que practican este tipo de cosas.

Para mi gusto, y recalco que es una opinión personal, la vuelta a la antigua ley del aborto, la absurda polémica sobre el matrimonio homosexual, el cambio de nombre de “Educación para la ciudadanía”,... son también formas de Cultural war. Son cuestiones que a una inmensa parte de los ciudadanos realmente no les afectan aunque propician apasionados y encendidos “debates de bar” y movilizan y enardecen a sectores conservadores fuertemente ideologizados.

En Europa los partidos conservadores no les dan tantas vueltas a estos temas ni cambian la ley del aborto cada vez que llegan al poder.

Dejen de marear la perdiz, señores políticos, y ocúpense de lo que realmente importa a los ciudadanos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Pasmo nº 70: Del relativismo moral y sus divertidas alternativas.


Lo siento. He vuelto a leer a mi ultra derechista favorito y esto suele provocar en mi el suficiente "pasmo" para que desborde y acabe en este blog. Si se molestan en leer el enlace verán que su dialéctica en esta última entrada es bastante farragosa. Supongo que justificar ciertas posturas requiere un cierto malabarismo intelectual. No voy a entrar en analizar lo que dice porque confieso que no he llegado a entenderlo del todo. La verdad es que yo no soy muy listo y si lo sumamos a cierto bostezo intelectual que me provoca...

Pero si que hay una cosa que dice uno de sus comentaristas que me gustaría tratar:

"Tolerancia es permitir un mal, pudiendo atajarlo, por prudencia; típicamente por considerar que erradicarlo traerá perores consecuencias. La tolerancia, en principio, es un vicio (permitir el mal), no una virtud. Solo es una virtud relativamente, como ejercicio del cálculo político."

¡¡Hala pues!! ¡¡Ahí queda eso!!

Prefiero la definición de mi admirado Fernando Savater:

"La tolerancia es la disposición cívica a convivir armoniosamente con personas de creencias diferentes y aun opuestas a las nuestras, así como con hábitos sociales o costumbres que no compartimos. La tolerancia no es mera indiferencia sino que implica en muchas ocasiones soportar lo que nos disgusta: por supuesto, ser tolerante no impide formular críticas razonadas ni obliga a silenciar nuestra forma de pensar para no herir a quienes piensan de otro modo[...]"

Savater, mucho más prudente, no habla tan alegremente de bien o mal, sino de creencias diferentes, que no compartimos o incluso que nos disgustan.

Y es que a mi siempre me ha causado "pasmo" e incluso miedito esa gente que enseguida te suelta lo de "lo bueno" y "lo malo" como valores absolutos e indiscutibles. Suelen ser gente muy conservadora (aunque también algunos se autoencuadran en el mal llamado "progresismo" que adolece de una insoportable superioridad moral).

Fíjense que me he echado a la cara incluso conservadores que se han declarado toda la vida ateos (mi "amigo" del Archipiélago duda entre otros) pero que cada vez se muestran más próximos a posturas religiosas. No tienen en cuenta que si no crees en Dios la religión no es en última instancia más que una gran farsa o una mitología con moraleja. Les da igual, apelan incluso a la "autoridad" del Papa, portavoz de ese Dios en el que no creen. Pero es que esta gente necesita normas y principios morales inamovibles e incuestionables. Y nada mejor para ello que leyes emanadas del mismo Dios (el que no creas en ese Dios es lo de menos). Cuando lo de Dios ya canta mucho acuden a eso tan gracioso del "Derecho natural". Yo no soy un experto pero siempre que he oído hablar de esto lo que he leído entre líneas es: "Creo que algo es bueno (o malo), pero como no tengo argumentos para razonarlo digo que es "derecho natural".

A mi, por supuesto, me tratan de "Relativista moral", que es una cosa muy mala. A los que piensan como yo nos acusan de defender el "todo vale", de fomentar el "desarme ideológico de occidente", de propiciar nuestra invasión por parte de otras culturas...

Por lo visto la humanidad tiene una especie de "horror vacui" y si la despojas de un marco moral absoluto, lo sustituirá por otro (más pernicioso y negativo que el "nuestro", claro, que por algo es el nuestro)

Pues, que quieren que les diga, no estoy de acuerdo. Porque yo (aunque relativista) tengo muy claras algunas cosas (aunque ningún ser superior me las haya revelado). Creo en el imperio de la ley y creo en el consenso. Y es que, no nos engañemos, hay valores que damos por absolutos pero que son en realidad fruto de acuerdos humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, por ejemplo, que muchos consideran incuestionable, es fruto de un acuerdo, no de una verdad revelada.

Y no es sólo que muchísimos países no la cumplan por motivos más o menos inconfesables, sino que muchísimas personas en el mundo no creen en ella ni la comparten. Muchos sistemas morales no tienen una visión del mundo compatible con esta Declaración que para nosotros es obvia.

¿Son malignos?¿Son "culturas inferiores"? Pues miren ustedes, no lo sé. No soy filósofo, ni teólogo. Lo que tengo claro es que en Occidente imperan unas leyes y unos principios que hemos acordado tras siglos de guerras y conflictos. No sé si son mejores o peores que los de otros sitios, pero sí tengo claro que el que se venga a vivir aquí las tendrá que cumplir.

No me cabe duda de que los padres que practican la ablación de clítoris a sus hijas creen estar haciendo un bien, pero es que me da igual. Las leyes aquí son las que son, y si no les gustan, que se vayan a su casa.

Por supuesto esto implica una rigidez y una coherencia que muchos no creen posible en un "relativista". Por eso muchos defendemos el laicismo. No por odio a la religión católica (ni a ninguna otra), sino porque nuestras "creencias" en un sistema legalista y lógico deben ser fuertes y consecuentes. Algún día, si seguimos así, lo que se impartirá en las escuelas públicas será la religión islámica, los conservadores procatólicos se tirarán de los pelos, pero no tendrán argumentos.

Nuestra creencia es la "verdadera", es "moralmente superior" dirán, y los otros, que serán mayoría, se les reirán en la cara. En cambio si educamos a la gente (a TODOS) en que todas las creencias son iguales BAJO la ley...

En definitiva, el auténtico pensamiento débil es el suyo, por mucho que digan. Porque se basa en algo tan subjetivo, personal e ilógico como las creencias.

sábado, 13 de febrero de 2010

Pasmo nº 21: el caso "burka"


Hace tiempo que pensaba escribir sobre este asunto, pero en parte por vagancia, otro poco por no tener claro cómo enfocarlo y en parte por ver si daba algo más de sí, lo he ido dejando.

Hablo de la polémica que se desató en Francia (para mi nuestro "hermano mayor" aunque sólo sea porque le pasan antes las cosas que acabarán pasándonos a nosotros) a raiz de la propuesta de prohibición del uso del burka en TODOS los espacios públicos. Aunque al final parece que va a quedar un tanto decafeinada.

Otros paises parecen querer subirse a este carro y emprender una "cruzada" (con perdón) contra este símbolo del islamismo más extremo y tradicional.

Por lo que he leido son tres las razones que se esgrimen para justificar esta medida:

1. Motivos de seguridad: ¿quién sabe quién se oculta (y QUÉ oculta) bajo un burka? El permitir que haya gente completamente tapada pone en peligro la seguridad de los ciudadanos. Contra este argumento he leido a gente preguntar qué pasa con los cascos integrales de los motoristas, y qué pasa con el que vaya con bufanda y gorro. ¿?

2. Motivos de protección a la mujer: Se entiende que el burka es un atentado contra la libertad y dignidad de la mujer y que es una imposición machista. Pero ¿y si nos encontramos con una mujer que dice que lo lleva por decisión libre (basada en sus creencias religiosas o en lo que sea)?
¿Debe arrogarse el Estado en decisor de qué es mejor para los ciudadanos incluso EN CONTRA DE SU PROPIA VOLUNTAD?

El Estado debe defender a los ciudadanos de otros ciudadanos, pero ¿debe defender a los ciudadanos DE SÍ MISMOS? ¿Debe "hacernos libres" (o lo que en Europa entendemos por libres) incluso si no queremos serlo o si no tenemos ese mismo concepto de libertad?

3. El tercer motivo tiene que ver con la prohibición de exhibir símbolos religiosos. Se puede entender que una funcionaria, una profesora o la cajera de un banco, no te atiendan con el burka puesto, pero, ¿en plena calle? ¿no tiene todo el mundo derecho a exhibir lo que quiera? ¿y qué pasa con los curas y monjas "de uniforme"? ¿También los prohibimos?

Asunto correoso y complejo éste, sobre el que es difícil tener una opinión clara y sin matices.

En España nos vamos encontrando ya con este tipo de problemas como el caso del Imán de Cunit del que todos habrán oido hablar. Este asunto parecería bastante claro, de no ser por la curiosa actuación de la alcaldesA del pueblo (denunciada en Onda Cero) que interfirió en un primer momento con la detención del presunto "para no provocar conflictos sociales" ¿¿¿???

Por otro lado, está el curioso caso de la denegación de nacionalidad a un hombre por obligar a llevar el burka a su esposa.

Después de tantos años de inacción ante la silenciosa invasión del islamismo, ¿está por fin reaccionando Europa encabezada por Francia? ¿Es legítima esta reacción? Si somos la tierra de la libertad y del respeto a la diversidad (en contra de regímenes autoritarios y dictatoriales), ¿tenemos derecho a IMPONER nuestra forma de vida y costumbres a los que vienen de fuera?

No sé, no sé. Hala comenten, a ver si me aclaran algo las ideas...

lunes, 23 de noviembre de 2009

Pasmo nº 14: Símbolos religiosos


Hace pocos días nos encontramos en los medios con la siguiente noticia:

AGENCIAS.ESTRASBURGO.3/11/09
La exhibición obligatoria de crucifijos en las aulas "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y de "la libertad de religión de los alumnos", según una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos difundida hoy.

Es el Iº fallo de la Corte de Estrasburgo sobre exposición de símbolos religiosos en las aulas.
La sentencia se produce tras el recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés, que en el 2002 había pedido al instituto estatal en el que estudiaban sus 2 hijos que quitara los crucifijos de las clases.


En este caso (y ya es raro viniendo de mi) sí que tengo una opinión formada. Lo que me deja "pasmado" es la reacción de algunas personas y colectivos.

Para mi es OBVIO que si un Estado es aconfesional, es decir, no está ligado legalmente a NINGUNA religión (art. 16.3 CE: ninguna confesión tendrá caracter estatal [...]), no deberían aparecer símbolos religiosos en ninguna institución pública.

¿Por qué ha de encabezar un crucifijo (o una estrella de David, o un Buda,...) un aula en un colegio PÚBLICO?

Es algo para mí evidente y que no admite discusión alguna. Pues bien, hay gente que lo discute.

Evidentemente el Vaticano. Bueno, estos miran por sus intereses y perder presencia pública les perjudica y van a luchar por mantenerla. Pero fíjense en los argumentos: "Es equivocado y miope querer excluir a la religión de la realidad educativa"

Pero yo diría que lo que realmente ven "equivocado y miope" es excluir a SU religión de la realidad educativa, ya que si no, abogarían por que en las instituciones públicas haya símbolos de TODAS y CADA UNA de las religiones existentes. Vale, la religión cristiana es mayoritaria en Europa, PERO NO ES LA ÚNICA, y uno de los pilares del Estado de Derecho es el respeto a las minorías ¿o no?

Además, ¿quitar un crucifijo de la pared es "excluir a la religión de la realidad educativa"? ¿No es esto un tanto exagerado?

Por otro lado, Eurodiputados italianos dicen que se deben mantener porque "los símbolos religiosos son representativos de la cultura y de la identidad de un pueblo".

¿O sea que el crucifijo se pone como representación de la identidad de un pueblo? ¿Y por qué un crucifijo? ¿Por qué no un cuadro de Goya? ¿O algún símbolo grecolatino que no pueda ofender ninguna susceptibilidad religiosa y que nos remita a nuestra herencia más antigua? ¿o, si nos ponemos identitarios por qué no una cabeza de toro? ¿de verdad nos quieren hacer creer que su pretensión de mantener los crucifijos no es un intento de favorecer a una determinada religión?

Por último ¿Ofende o puede ofender a alguien una pared vacía? Un determinado símbolo puede, en un determinado caso llegar a ofender, pero la ausencia de símbolos solo indica una escrupulosa neutralidad. Es aséptica. Sólo ofende al que quiere que su tendencia predomine por encima de otras.

Y piensen ustedes una cosa. En determinados lugares de Europa empieza a haber gran número de ciudadanos de otras religiones. En algunos lugares incluso pueden ser mayoría. ¿Qué opinarían ciertas personas si en un determinado instituto público una mayoría musulmana sustituyera el crucifijo por una media luna? Si son mayoría ¿por qué no van a hacerlo? ¿Quién se va a sentir legitimado para impedírselo? ¿No es mucho mejor que los lugares públicos sean territorios "areligiosos" donde no tenga porqué tener lugar ninguna expresión de religiosidad? (ya que por otro lado los fieles ya tienen sus lugares propios para vivir su religiosidad).

Para mi, ya digo, es de cajón. Pero para algunos de ustedes seguro que no lo es tanto. Hale, no se cortén, critiquen, critiquen...

martes, 25 de agosto de 2009

Pasmo nº 2: Bautizos y comuniones ¿laicos?

Cuando uno oye hablar por primera vez de bautizos y/o comuniones laicos, no puede menos que alzar una ceja sorprendido. ¿Una nueva "genialidad" progre? ¿Una nueva manifestación del consumismo estúpido que nos invade?

Luego descubre que otros, como el inefable JUAN MANUEL DE PRADA directamente manifiestan su indignación por lo que consideran un nuevo ataque a la religión mostrando su desprecio(con verbo florido, eso sí) hacia este tipo de ceremonias.

Y uno no puede evitar pensar un rato sobre el tema y leer alguna otra opinión. Y he llegado a algunas conclusiones, que no acaban de sofocar mis prevenciones contra estos "sacramentos" laicos. (Tradicionalmente me repelen este tipo de celebraciones y veo que ni con los ateos me voy a librar)

Creo que a estas alturas nadie se sorprende ni escandaliza si digo que los sacramentos religiosos tienen una doble dimensión o significado; uno es, obviamente, religioso pero el otro es eminentemente social. En estos tiempos inclinados quizás a un cierto laicismo, el significado religioso se diluye cada vez más (nadie me discutirá eso, creo), pero el contenido social del sacramento sigue teniendo vigente toda su significación y utilidad.

En prácticamente todas las culturas existen ceremonias que celebran ciertos hitos en la vida de las personas. Esas ceremonias en muchos casos son asimiladas por la religión preponderante. Pero hoy en día, en Occidente, se da un fenómeno inédito en gran parte de la historia de la humanidad: Muchas personas no profesan NINGUNA religión.

Mi pregunta es: si yo, no creyente, deseo celebrar que he tenido un hijo e incluso realizar un acto para presentar al nuevo miembro de la comunidad a mi familia y amigos. ¿Por qué no puedo hacerlo sin pasar por el rito de una religión en la que no creo?

Si yo deseo que en el momento de ratificar ante la sociedad la unión con la persona a la que quiero, alguien diga algunas palabras ¿por qué esa persona tiene que ser un sacerdote?

¿No tienen los no creyentes el derecho a celebrar en sociedad los principales eventos de su vida sin tener que “pasar por la vicaría” y sin que se les menosprecie o ridiculice por ello?. (Como hace el Sr. de Prada)

Si yo calificara un bautizo católico de “bufonada” o “astracanada” o dijera que los sacerdotes “farfullan” sus lecturas de los evangelios, sin duda se me tacharía de extremista, irrespetuoso o quizás incluso de maleducado, y estas son las expresiones que el Sr. de Prada utiliza para referirse a las ceremonias laicas en otro artículo de la revista XL SEMANAL que lamentablemente no he conseguido recuperar.

En definitiva ¿es este fenómeno un ataque a la religión católica? ¿una extravagancia más? ¿O una muestra del peso de los convencionalismos sociales?

Pongámonos por un momento en el lugar de unos padres no creyentes de una criatura de 8 o 9 años. Consecuentes con su falta de fe, no tienen intención de celebrar la 1ª Comunión del tierno infante.

Ahora, explícale a la criatura porqué no va a haber fiesta, no va a haber regalos, no va a vestirse de princesita-marinerito, porqué, en definitiva, va a ser "el bicho raro" que no hace lo que hacen todos los demás compañeros. Y todos sabemos como son los niños de c...

Algunos padres (muchos) siguen la línea de mínima resistencia y, aunque no hayan ido a misa en toda su vida, celebran la comunión con todo el fasto y boato necesario y rezan sus oraciones con ferviente devoción (lo que haga falta, oiga)

Otros, los valientes, aguantan el tirón enfrentándose a abuelos, suegros, hijo/a, ..., y no celebran nada.

Y otros optan por una solución intermedia. No hacen el paripé de una ceremonia religiosa en la que no creen (que me parece incluso irrespetuoso hacia los verdaderos creyentes) y se ahorran, por lo menos, el berrinche del niño (al que, como a todos a esa edad, el sacramento se la trae al fresco mientras haya regalos). ¿Cobardes? Quizás. No menos que los primeros, en todo caso.

Asunto, en definitiva, curioso y peliagudo donde los haya, que se puede abordar desde muchos puntos de vista y donde todas las opiniones posiblemente tendrán su parte de razón, siempre que se expresen desde el respeto y la tolerancia.

Un saludo.