jueves, 18 de agosto de 2011

Pasmo nº 59: ¡¡¡Lo que hay que oir!!!

Hace un tiempo puse un blog "pogre" como ejemplo e ilustración de lo que yo entiendo por sectarismo

"La superioridad moral"

He de reconocer que fui a lo fácil pues me encontré con una argumentación pobre, extremadamente emocional y basada en los tópicos más cansinos y gastados.

Pero no se crean, también entre la derecha se encuentra mucho sectario. Y no hay que irse a los descerebrados xenófobos y racistas de la extrema derecha. Entre el mundillo neoliberal se oyen unas cosas que te dejan pasmado.

Es cierto que las disfrazan de una cierta intelectualidad a base de citas eruditas y de un lenguaje más cuidado y más racionalista que ciertos "progres", pero a poco que analices los razonamientos o que rasques un poco, surge el pensamiento monolítico, basado en tópicos y profundamente maniqueo.

Tengo varios ejemplos pero algo antiguos (si alguien está interesado...), pero me ha surgido recientemente uno nuevo.

Para los que no conozcan a Carlos Rodríguz Braun, es un prestigioso economista y profesor universitario que participa regularmente en tertulias en Onda Cero y escribe en varios medios. Es un hombre sesudo y erudito aunque su pasión neoliberal y su odio a todo lo que huele a izquierda le hace caer, a mi juicio, en ciertos excesos.

Vean si no este artículo en el que defiende el sistema bipartidista que tenemos en España:

"Qué pasaría si se acabara el bipartidismo?

La argumentación es sencillamente alucinante. Básicamente viene a decir: "Reconozco que el sistema es injusto, pero como perjudica a mis contrarios (IU), lo apoyo y avalo."

¿Y este otro "argumento" en el mismo artículo?:

"La pérdida de peso de los nacionalistas en el Congreso de los Diputados también podría ser una suerte de caramelo envenenado. La proporcionalidad reduciría su influencia, con casi toda seguridad, pero al mismo tiempo podría, y por la misma razón, exacerbar aún más su propensión más o menos descarada al independentismo."

O sea, ¿que el Sr. Rodríguez Braun es de los que piensa que hay que reducir las aspiraciones nacionalistas a base de darles lo que quieren? ¿Es eso lo que viene a decir?¿Quiere decir que darles una influencia mayor de la que les corresponde a los nacionalistas es bueno para España?¿o busca cualquier argumento para defender lo indefendible?

Por favor, señor Rodríguez, usted es un super-profesor universitario y yo sólo un ciudadano de a pie, pero no insulte a mi inteligencia y menos aún, no insulte a cientos de miles de ciudadanos que tienen pleno derecho a estar representados como les corresponde en las instituciones por mucho que a usted no le guste su ideología.

sábado, 13 de agosto de 2011

Pasmo nº 58: La ingenuidad de la juventud.

Ahora que he alcanzado una cierta edad en la que ya no puedo decir que soy joven sin que me de la risa floja, me causa pasmo y alucine comparar como creía yo que iban a ser ciertas cosas y como han resultado ser en realidad.

Cuando yo era joven, y viendo como eran y pensaban los jóvenes con los que yo me relacionaba, creía que cuando nos llegara la edad y el momento nadie se casaría, y menos por la iglesia. Yo creia que en su momento los que quisieran vivir en pareja lo harían sin más con total naturalidad, y que, como mucho, algunos se pasarían por el juzgado a echar la firmita por eso de tener los papeles en regla. Sinceramente en los 80 y 90 creía que eso del bodorrio de blanco, con cura y langostinos era algo a extinguir.

También creía que en un futuro nadie bautizaría a sus hijos ni les haría la primera comunión. Pensaba que la gente pasaría del que dirán y de las convenciones sociales. Pensaba que la gente era "moderna" (sea lo que sea lo que significa eso) y que seguirían siéndolo al hacerse mayores.

En misa, las veces que me tocaba ir, sólo veía abueletes y en mi inocencia hacía una (ahora lo veo) absurda secuencia lógica: si los jóvenes no van a misa será por que no creen, y si no creen no se casarán por la iglesia, ni bautizarán a sus hijos...

Me equivocaba. No sé en qué exactamente, pero me equivocaba.

También creía que cosas como el folclore en todas sus manifestaciones, los toros, etc... eran cosas de un pasado rancio y casposo que se resistía a morir todavía pero que no duraría mucho.

Pensaba que veríamos el final de cosas como las procesiones de Semana Santa por simple abandono popular, pensaba que en el S.XXI nadie salvo cuatro abuelos con el faria irían a los toros y que tal "espectáculo" moriría de muerte natural.

Pensaba que cuando yo tuviera cierta edad lo de las Jotas (en Aragón) sería cosa de museos etnográficos y que nadie en un futuro se dedicaría a tan noble manifestación artística que yo consideraba como algo totalmente casposo, rancio y propio de un pasado que ya no se correspondía con un Aragón moderno.

Vamos, que pensaba muchas cosas sobre el futuro y me equivoqué en todas. Y lo peor, lo que más me pasma, es que a veces no estoy muy seguro de si es bueno o malo que me haya equivocado.

martes, 2 de agosto de 2011

Pasmo nº 57: Sentirse español (o aragonés, o...)

Cada vez que digo que soy antinacionalista, siempre me sale alguien diciéndome que no, que miento, que lo que soy es NACIONALISTA ESPAÑOL.

Hay gente incluso que, para pillarme, me pregunta cual considero que es mi "nación"; cuando digo que soy español, adscriben eso automáticamente a una ideología y saltan jubilosos: "¿Lo ves? Te CONSIDERAS español, luego tú también eres nacionalista."
Y aquí es donde confunden churras con merinas. Porque yo no me CONSIDERO español, ni me SIENTO español. Simplemente lo soy, igual que soy aragonés y zaragozano. Esto no tiene nada que ver con consideraciones ni con sentimientos.

A ver, yo SOY moreno, no me considero moreno, ni me siento moreno. Simplemente lo soy.

De hecho no entiendo muy bien que significa eso de "sentirse" español, ni aragonés. Me parece una de tantas frases vacías que se dicen hoy en día para engatusar a la gente (El gobierno de lo sentimental) cuando no se tienen argumentos. Es como esos políticos que dicen algo así como: "Nosotros sentimos Aragón" ¿Y qué significa eso? ¿En qué se traduce luego en la acción política cotidiana? Y los demás políticos aragoneses ¿no sienten Aragón? ¿Lo sienten menos? ¿Y eso quién lo mide y cómo?

Yo no quiero que los políticos "sientan" cosas. Quiero que aporten soluciones a los problemas REALES (de mis problemas emocionales ya me ocuparé yo) de la gente. Que administren de forma sensata y transparente mi dinero y que proporcionen herramientas para que los ciudadanos vean satisfechos sus deseos y necesidades medibles y objetivas.

Y paso a otra cuestión aún más marciana (al menos para mi), la de "sentirse orgulloso" de ser español (o de donde sea). Esto sí que no lo entiendo. Cuando digo las muchas cosas que no me gustan de Aragón (ver post anterior) hay quien me pregunta, con cara de alucinado, si no me siento orgulloso de mi tierra (o de SER de mi tierra).

Pues miren, no. Yo para sentirme orgulloso de algo necesito dos condiciones:

1. Que ese algo sea positivo. ¿Realmente hay en Aragón o en España motivos para sentirse orgulloso?. ¿Si hacemos un balance general de lo que somos y tenemos podemos hinchar el pecho y levantar la frente?

2. Tiene que ser algo conseguido, al menos en parte, por mi. Me resulta difícil sentirme orgulloso de cosas como las montañas o los ríos, el folclore, la Virgen del Pilar o la heroica resistencia ante el francés. No he hecho nada para que todo eso exista. Yo estoy orgullosos de mis (escasos) logros personales, pero no de cosas que están ahí porque sí o han sido realizadas hace siglos por personas que no tienen nada que ver conmigo más que el haber nacido en el mismo sitio.

Yo entiendo que la gente necesita pertenecer a un grupo o tribu y necesita de alguna manera asignarse como propios los logros de ese grupo más o menos definido. Pero también entiendo que no debemos dejar que a través de esos sentimientos básicos se nos manipule, confunda y maneje.

lunes, 1 de agosto de 2011

Pasmo nº 56: Rock'n'roll contra el "Establishment"

Rachel Arieff es una cómica y "show-woman" norteamericana que actualmente reside en Cataluña donde está realizando el espectáculo "Planeta Cataluña" que al parecer ha ofendido a ciertas mentes que siguen el pensamiento "políticamente correcto" lo cual, en esta región, es lo mismo que decir el pensamiento nacionalista.

La tal Rachel, fiel al espíritu individualista y libertario (Fuck you! I won’t do what you tell me) que considera propio del rock'n'roll, echa pestes de las políticas de inmersión lingüística de Cataluña.

En su blog ha escrito un artículo MUY contundente sobre el tema. No dice nada que no pensemos muchos, pero es interesante ver la visión de una extranjera sobre un tema tan nuestro y tan peculiar:

La política lingüística de Cataluña vs. Rock-n-Roll

Pero lo que realmente me deja pasmado (no sé porqué, ya que debería estar curado de espanto) es el primer comentario que le han dejado a este artículo y que representa el pensamiento "oficial" y el argumentario para justificar ciertas políticas liberticidas:

"La política linguística sirve para preservar una lengua, el català (oficial en catalunya). Defender los derechos de una lengua, una cultura y un pueblo no tendría que entenderse como un ataque (de ahí la anormalidad y desigualdad). ¿Qué pensarías si tu lengua fuera considerada de segunda en un territorio donde es oficial? ¿No tenemos derecho los catalanes a defender nuestra cultura? ¿sólo pueden defender la suya los castellanoparlantes?"

Este texto da para mucho análisis:

- ¿Las lenguas tienen derechos? Que yo sepa las lenguas son instrumentos creados por el hombre para comunicarse. ¿Los instrumentos y las herramientas tienen derechos?

- ¿Qué es exactamente una "cultura"? ¿Puede tener derechos? Según el DRAE (y creo que sería la acepción a que se refiere nuestro amigo) cultura es "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc." ¿Puede esto ser sujeto de "derechos"? ¿estarían esos supuestos derechos por encima de los derechos y libertades del individuo?

- Y ya lo del pueblo; que es una cosa que a mi me hace mucha gracia. A la gente se le llena la boca hablando de los "derechos" de los Pueblos. Pero nadie me ha conseguido dar nada más que una definición abstracta, imprecisa y emocional de lo que es un "Pueblo" (Ver El gobierno de lo sentimental, en los comentarios un amable lector me trata de explicar estos términos). Volviendo al DRAE, que es bastante aséptico: "Conjunto de personas de un lugar, región o país". En este sentido ¿Es un "pueblo" sujeto de derechos?. Pues yo creo que no como colectivo, los derechos que tenga serán los de las personas que lo componen. SON LAS PERSONAS LAS QUE SON SUJETOS DE DERECHOS. Y esto es importante no olvidarlo, porque en contra de los que defienden los nacionalistas, los "pueblos" son entes heterogéneos, compuestos de personas individuales, con distintas creencias, intereses e ideologías. Hay gente (pese a quien pese, y sé que les pesa y mucho) perteneciente al pueblo catalán que no habla catalán ni maldito el interés que tiene. Hay personas pertenecientes al pueblo catalán que se proclaman ESPAÑOLES (huy, lo que he dicho) y gente que está en contra de cualquier tipo de nacionalismo.

¿Qué hacemos con esta gente? ¿Los echamos de Cataluña? ¿Les quitamos el carnet de socio de "Pueblo catalán"? (Como decía aquel que pasaba de lo que decían los "indignados" en Cataluña porque gritaban sus consignas en castellano y, por lo tanto, "no eran catalanes")

Nos metemos en un terreno muy peligroso, el de los asignadores de esencias y auditores de la pureza del "Pueblo". Yo por ejemplo he nacido en Aragón y mi familia paterna es de aquí desde hace muuuuuchas generaciones. Pues les voy a confesar algo: ODIO LAS JOTAS (huy lo que he dicho otra vez), la Virgen del Pilar me la refanfinfla (desde el respeto a todas las creencias) y creo que lo de la Fabla es un timo. ¿Soy un mal aragonés? ¿o directamente NO soy aragonés? ¿Soy menos aragonés que otros? Y lo más importante ¿Quién puñetas se arroga el derecho de asignarme estas etiquetas? Que dé la cara, que se presente ante mi y me diga que soy menos aragonés que él.

Y por último ya (aunque ya he hablado de esto en pasados comentarios con mi fiel lector Carlos56 en La "riqueza" lingüística).

- La única manera de preservar una lengua y una cultura (como defiende nuestro amigo del principio) es IMPONERLA a los ciudadanos. Es decir, para que no desaparezca hipotéticamente una lengua determinada, lo que defiende esta gente es, ni más ni menos, obligar a TODOS los ciudadanos a usarla. Los ciudadanos son considerados como estiércol o humus sobre los que cultivar al verdadero ente sujeto de derechos, que es la lengua.
En Cataluña hay dos lenguas oficiales, en principio, con igualdad de condiciones. Todos los ciudadanos deberían ser libres de decidir en cuál se quieren comunicar o en cuál quieren rotular sus establecimientos. Y si alguna debiera tener algún grado de obligatoriedad, sería el castellano, solamente por puro sentido práctico, para permitir que ciudadanos venidos de otras partes de España (y que, no nos olvidemos, siguen por ahora estando en SU pais cuando van a Cataluña) se puedan defender y puedan seguir gozando de los mismos derechos (como ciudadanos que SI tienen derechos) que los catalano-parlantes. Y para que los inmigrantes, muchos castellano-parlantes, puedan encontrarse con menos trabas.

Porque, no nos olvidemos, una lengua es un instrumento cuyo fin último debe ser el permitir la comunicación entre seres humanos y si en algún momento se obliga a alguien a conocer o usar una lengua determinada debe ser tan sólo con el criterio de que se favorezca la comunicación y el entendimiento y ayudar a que los ciudadanos puedan disfrutar de los derechos que legítimamente les corresponden.

sábado, 16 de julio de 2011

Pasmo nº 55: El coste del vandalismo

Mi pasmo de hoy está dedicado a un fenómeno que creo (aunque puede ser que me equivoque) que es muy "typical spanish", o al menos que no se da con la misma intensidad en otros paises del centro/norte europeo.

Me refiero al poco o nulo respeto que tiene una parte significativa de la ciudadanía por los bienes públicos. Las pintadas, la destrucción de mobiliario urbano, el hurto de todo aquello que no esté atornillado firmemente al suelo... son hechos con los que vivimos cotidianamente en este santo pais.

El otro día daba yo un agradable paseo por la orilla del Canal Imperial de Aragón cuando descubrí (con pasmo como no puede ser de otra manera) que en un amplio tramo TODAS las lamparitas que habían colocado al borde del camino estaban destrozadas. Alguien (o "alguienes") se había dedicado a aquel "trabajo" con admirable constancia. ¿Con qué objetivo? ¿Qué beneficios obtiene? Como no sea la propia empresa proveedora de las lámparas la que ha realizado el destrozo para sustituirlas no puedo más que concluir que es obra de un enfermo mental. Pero es que hay muchos de esos enfermos.

Esto, indudablemente, supone un coste que, como decíamos en el post anterior, acabamos pagando todos los ciudadanos. Pero no sólo es el coste de colocar y sustituir innumerables veces todo tipo de adminículos. Es también el coste de no poder disfrutar de montones de servicios porque han sido destruidos o porque ni siquiera se ponen a nuestra disposición por la seguridad de que no van a durar ni un fin de semana.

En Escocia he podido ver, en un escondite de observación de aves, varios prismáticos (y no de los cutres) puestos gratuitamente a disposición de cualquiera que pasara por ahí. Los prismáticos estaban simplemente asegurados por una delgadísima sirga clavada a la pared. Con la mano y un buen tirón se podía arrancar. La gente llegaba, miraba un rato por los prismáticos y los dejaba en su sitio para el siguiente usuario. No había guardias, no había alarmas, no había cámaras de seguridad. ¿se imaginan esto en España? ¿Ha visto alguno de ustedes algo similar?. Si lo han hecho cuéntenmelo, me devolverán algo de fe en este pais.

Pero este fenómeno no sólo se refiere a bienes de titularidad pública. Les sorprendería saber cuantísima gente a la que juzgaríamos "respetable" realiza pequeños hurtos en grandes almacenes y grandes superficies. Esto no es demasiado mal visto por el conjunto de la ciudadanía. Mucha gente lo justifica: "Total ya cuentan con ello, ya lo tienen presupuestado" Pues sí, es cierto, se lo puedo confirmar de primera mano. En todos estos establecimientos existe una previsión presupuestada de "pérdida desconocida" (bonito eufemismo), pero el que esté presupuestado y previsto no quiere decir que no sea un sobrecoste que, evidentemente, se repercute en el precio de los artículos. O sea, que lo que hurtan esos "simpáticos bribonzuelos" lo estamos sufragando los que sí pagamos religiosamente nuestra cuenta del súper.

Pero es que no sólo es eso. El hecho de saber que existe una significativa cantidad de hurtos supone la necesidad de cámaras de vigilancia, guardias de seguridad, etiquetas de alarma, arcos de detección... Todo esto cuesta una barbaridad. Adivinen quién lo paga y recuérdenlo la próxima vez que vean a alguien guárdandose una prenda debajo del abrigo.

Un poco más de civismo supondría una calidad de vida mucho mayor. Como ya dije anteriormente, a veces no se trata de hacer grandes revoluciones colectivas.

miércoles, 13 de julio de 2011

Pasmo nº 54: ¿Sabemos lo que significa "gratuito"?

Ya sé que mis 4 habituales lectores ya tienen claros los conceptos de que voy a hablar, y pido perdón de antemano por tratar temas que parecen obvios. Y digo parecen porque de vez en cuando aparecen en los medios o en determinados foros de internet afirmaciones que me dejan un tanto pasmado. Y ya saben ustedes que todo lo que me pasma tiene muchos números de aparecer por aquí.

El otro día, sin ir más lejos, salían por televisión representantes de algunas organizaciones y ciudadanos particulares protestando porque el nuevo número de información de tráfico ya no es gratuito.

Aparte de que el hecho de que el número fuera gratuito fomentaba que muchas de las llamadas fueran de bromistas que se dedicaban a tomar el pelo a los operadores (!!), ¿entiende la gente qué significa que un servicio sea gratuito?

Que un servicio sea gratuito para los ciudadanos no significa que no tenga un coste para el organismo que lo presta, lo que quiere decir es que ese coste se distribuye entre todos los ciudadanos (vía impuestos) usemos o no ese servicio.

Esto puede ser aceptable e incluso positivo (va en ideologías) en el caso de servicios de primera necesidad y elevado coste (sanidad, educación). El distribuir este coste entre todos, usemos más o menos estos servicios, permite que haya una relativa igualdad de oportunidades y que los más desfavorecidos no caigan en situaciones realmente dramáticas y de exclusión social.

Pero en el caso de servicios utilizados sólo por determinados colectivos y con un coste asequible ¿Es positivo/necesario que los paguemos ENTRE TODOS? Asignar un precio a estos servicios no significa que dejen de ser gratis (que nunca lo han sido) sino que los pagarán solamente los que realmente los usen. ¿Es esto tan negativo? Evidentemente para los usuarios sí porque les toca apoquinar, pero para los demás...

Todo esto parece muy obvio y que todo el mundo lo tiene claro, pero a veces dudo. En tiempos, asistí un debate en un foro de internet acerca de la "gratuidad" del BUHOBUS en Zaragoza. Yo me manifestaba en contra de esa gratuidad ya que el bus nocturno es fundamentalmente usado por juerguistas que vuelven a sus casas de madrugada después de una noche de diversión.

En un momento dado uno de los participantes me preguntó, y casi se podía adivinar el pasmo en su ojos: "Pero, ¿cómo puedes estar en contra de que algo sea ¡¡GRATIS!!?"

Claro, en ese momento o te pones en plan Barrio Sésamo o sueltas un gran suspiro y lo dejas correr.

La próxima vez que salga el tema me limitaré a enlazar esta entrada y eso que me ahorro.

¡¡ECONOMÍA BÁSICA COMO ASIGNATURA OBLIGATORIA YA!!

domingo, 10 de julio de 2011

Pasmo nº 53: Los fallos del capitalismo (o el síndrome de las cuchillas infinitas)

Quienes me conocen saben que no soy precisamente un fan del capitalismo ni del libre mercado. Aunque desde luego no llego a los límites de algunos muchachos del 15-M:

Esos malísimos mercados II

Sin llegar a estos límites revolucionarios si que pienso que el sistema capitalista es un sistema que produce grandes problemas, desajustes e injusticias. Y desde luego el liberalismo sin freno ni control basado en la "bondad" de los mercados me parece un sistema tan utópico e irreal como el comunismo más extremo.

La teoría económica más ortodoxa dice que "Los mercados aseguran la asignación eficiente de los recursos con la información que transmiten los precios". Es decir, se asignan recursos productivos en aquello que la sociedad demanda y necesita, en la cantidad óptima y de la forma más eficiente posible (producir más con los mínimos recursos).

Pues a mi, perdónenme, me resulta difícil creer en este tipo de afirmaciones. Es posible que el libre mercado funcione mejor que otros sistemas que se han probado, pero de ahí a llamar "eficiente" a ciertas cosas...

Imaginen ustedes un mercado, un sector productivo determinado, compuesto de dos empresas. Ya sé que el buen funcionamiento del libre mercado exige un número de empresas virtualmente infinito pero me viene mejor para el ejemplo y además la realidad se acerca más al oligopolio en la mayoría de los sectores que al ideal de la "competencia perfecta". Pues bien, en este sector del que hablo, se ha alcanzado una notable eficiencia. Se fabrica bien y a bajo coste, y el producto ha alcanzado una gran calidad. O sea, que satisface de forma más que correcta las necesidades de los consumidores y, lo más importante, es realmente complejo y costoso realizar mejoras en el producto realmente significativas.

Parecería lógico pensar que estas empresas deberían dedicarse a producir su producto tranquilamente y en todo caso a buscar la expansión en nuevos mercados y productos. Pero esto no es así. En el sistema capitalista existe siempre la presión de la competencia y el teorema (creo que incluso me lo han demostrado alguna vez con formulillas y tal) de que si no creces te acabas hundiendo.

Nuestras dos empresas, A y B, viven en constante tensión, intentándose arrancar cuota de mercado la una a la otra. ¿Y cómo? Lo de bajar precios (que beneficiaría al consumidor) llega un momento que se acaba y además las empresas buscan por todos los medios formas de competir que no están basadas en la guerra de precios: El "confusopolio".

Pues nos quedan pocas alternativas, la publicidad, que en este caso asigna recursos que no benefician al consumidor ni crean valor, o el tratar de mejorar el producto.

Pero ya hemos dicho que nuestro producto es ya muy difícil de mejorar de forma realmente significativa y beneficiosa para el consumidor. O dicho de otro modo, de forma que justifique la asignación de recursos que se emplea en esta mejora.

Y aquí es donde nos encontramos con el gran absurdo. Si la empresa A "pasa" de tratar de mejorar el producto, lo va a hacer la empresa B y se le va a comer cuota de mercado, ya que cualquier mínima mejora (convenientemente publicitada) va a suponer la única diferencia que el público va a percibir entre productos virtualmente idénticos. Y ya tenemos el círculo vicioso o la carrera sin final. Ambas empresas asignarán recursos humanos, económicos, creativos... a realizar mejoras minúsculas en el producto que no cambiarán significativamente su rendimiento pero que serán publicitadas como revolucionarias.

Ejemplos? Hay muchos: Detergentes de todo tipo, pañales, artículos de higiene femenina,... y el que da título a este artículo, las maquinillas de afeitar desechables.

Desde hace mucho tiempo, salen regularmente al mercado nuevos modelos "revolucionarios" de maquinillas cuyo único avance es un incremento en el número de cuchillas. Yo me sigo afeitando con un modelo de tres cuchillas y ya van, creo, por las cinco. En campañas de promoción he probado algunos de los nuevos modelos y no he notado una diferencia significativa en la suavidad de mi afeitado (ni las mujeres se han arrojado a mis pies más de lo habitual). ¿Hasta donde llegaremos? ¿Cuál será el número de cuchillas que garantice "el afeitado perfecto"? ¿Son rentables para la economía y para la sociedad los esfuerzos dedicados a lograr estos "importantes" avances? ¿No se podrían asignar mejor todos estos recursos?

Como siempre, las respuestas se me escapan.

Y aquí alguien que ha llegado a la misma conclusión que yo, y no lo había leido antes de escribir el artículo.