
En estos días tan "entrañables" (¡Dios, como me gusta esa expresión!) me asalta (como no) un nuevo pasmo.
En la asociación de vecinos de mi nuevo barrio (un barrio dormitorio de nueva creación poblado de gente joven) anuncaban que iban a celebrar "la tronca de Navidad".
Esto al parecer es (era) una tradición aragonesa consistente en algo así como golpear un tronco tumbado en el suelo del que salen pequeños regalos.
Hace un año lo vi en una plaza pública zaragozana y quedé sorprendido (por no decir pasmado). Esa tradición ancestral y tan "aragonesa" a mi no me sonaba de nada, me resultaba totalmente ajena, y soy nacido en Aragón (con pueblo en el Pirineo y todo). Pues nada, a mi aquello no me sonaba ni había oido hablar de ello en mi vida. Estoy más familiarizado con algunas tradiciones japonesas que con eso de "la Tronca"
¿Seré un "mal aragonés" (sea eso lo que sea)? ¿O quizás es que esa tradición no es tan ancestral ni tan generalizada?
¿Puede ser (mira que soy malpensado) que esa tradición se hiciera de forma muy localizada sólo en ALGUNOS pueblos de Aragón y que ahora nos lo quieran vender como una muestra de la "identidad" aragonesa?
No lo sé, pero se me hace raro que una persona nacida y criada en Aragón (aunque bastante poco "tradicional", con familia en el Pirineo, no conociera una tradición "tan aragonesa" como ahora de repente parece que es.
En todo caso, parece que era una cosa bastante desaparecida, ¿merece la pena "resucitarla"? Si desapareció ¿no sería por algo? ¿merece la pena? No lo sé.
Por supuesto, los que defienden lo de "la tronca" protestan contra el colonialismo yanqui encarnado en Papá Noel o Halloween.
¿Por qué debemos asumir tradiciones ajenas teniendo las nuestras propias (aunque algunas ya perdidas en la noche de los tiempos)?
También alegan (y con toda la razón) que esas tradiciones foráneas nos las han metido a base de películas y publicidad, pero quizás haya más causas para su triunfo:
Simplemente, en mi opinión, no todas las tradiciones son iguales. Papá Noel triunfa sobre los reyes magos (aparte del bombardeo yanqui, claro) porque la fecha en que se celebra es mucho más adecuada y porque su aspecto colorido y bonachón (ho, ho, ho) es mucho más atractivo para los niños que el de los reyes magos. Lo siento, pero yo lo veo así.
Halloween triunfa porque es más divertido disfrazarse e ir a pedir regalos que ir a poner flores al cementerio.
Es mi opinión. Unas tradiciones perviven y otras desaparecen. Unas gustan más que otras, o son más atractivas, cómodas o se adaptan mejor a los tiempos que corren (lo de la tronca quizás tuviera más sentido cuando la gente vivía en el campo y tenían leña en casa).
La pregunta es ¿se deben conservar (aunque sea de forma un poco "forzada") las tradiciones? ¿O se debe dejar que las cosas sigan su evolución "natural" y algunas desaparezcan?
Y más aún; el que algo sea una tradición ¿lo convierte en respetable y digno de conservación?
Ah, y feliz solsticio de invierno a todos. ;)