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martes, 21 de febrero de 2012

Pasmo nº 85: Teorías de la conspiración

Hace unos días un conocido ha enlazado esto en el FACEBOOK comentando algo así como: “vais con retraso, nenes”. Como diciendo: yo sé más que vosotros, yo me entero de la “movida”...

Grecia pone en evidencia a la clase política.

A mi, qué quieren que les diga, nunca me han ido las teorías conspiranoicas. Creo que mientras haya formas menos elaboradas de explicar unos mismos hechos, hay que atenerse a ellas. Lo que viene siendo la navaja de Ockham de toda la vida, vamos.

De todas formas reconozco que las teorías de la conspiración tienen un atractivo indudable que hacen que tengan muchos seguidores:

1. Simplifican el mundo, lo hacen más fácil de comprender convirtiéndolo en un cuento de buenos y malos, de víctimas inocentes y verdugos irrecuperables.

2. Eliminan los misterios, acaban con los fenómenos inexplicables. Siempre hay una mente pensante detrás de lo que no entendemos. Cuando pasa algo de lo que no conocemos la causa... “han sido ELLOS”.

3. Provocan en los conspiranoicos un agradable sensación de superioridad. Ellos están “al cabo de la calle”, mientras que los demás no nos enteramos “de la misa la media”.

Piensen que, en el fondo, comparten muchas de las características de una fe religiosa. Se pueden basar en algunas pistas o indicios pero no pueden probar nada. Muchas veces los que profesan una fe (conspiranoica o de las tradicionales) nos hablan de cosas que son “evidentes”, pero sólo lo son para ellos...

Creo que, en el caso que nos ocupa, que es la situación política, es cierto que los poderes financieros son importantes y tienen mucha influencia. Pero esta circunstancia, unida a políticos corruptos, que buscan sólo ganar las próximas elecciones o directamente incompetentes y a un pueblo desinformado, acomodaticio e irracional, bastan para explicar el mundo en que vivimos sin necesidad de recurrir a extrañas conspiraciones.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Pasmo nº 77: La defensa de "lo nuestro" (II)

Continuando con el tema del último post; vean que argumentos usan algunos para defender la inclusión del "Aragonés" en el Currículo educativo:

- [...] en Aragón nos esforzamos mucho en ignorarlo, en dejar que se extinga y en no dejar testimonios en el sacrosanto y hegemónico español. Hablemos bien el castellano pero permitamos que el aragonés sobreviva. ¡Es tanto pedir!

- ¡Entalto a fabla aragonesa!. Porque es una seña de identidad para nuestro territorio...

- Hay un problema y ese problema no lo ha creado ningún nacionalista. Ese problema es que según la Unesco, el aragonés está en una situación de extremo riesgo [...]

Como ven, a algunos lectores de la noticia del Heraldo que comenté en mi anterior post les preocupa que el "Aragonés" se extinga como idioma y como "seña de identidad de nuestro territorio". Dejando aparte consideraciones sobre si el "Aragonés" es (era) la lengua real de ciertas zonas de Aragón o es simplemente un refrito, vamos a ver si analizamos con calma y objetividad algunas cuestiones:

Yo siempre había pensado que el primer objetivo del sistema educativo (y no hablo de "educación" que es algo mucho más amplio) es el alumno, el educando. El sistema educativo (sobre todo cuando es público, cuando es privado puede tratar de aleccionar y adoctrinar) trata de proporcionarle al alumno los conocimientos, procedimientos de trabajo y valores necesarios para sobrevivir dignamente y de una manera satisfactoria en la sociedad.

El segundo "cliente" del sistema educativo será pues la propia sociedad, que recibirá individuos adultos aptos para ser útiles al entramado social, productivos e integrados.

Es un esquema muy básico y un tanto "frío", pero en el fondo, esto es así. Y no entiendo dónde en todo esto entra la protección a las lenguas minoritarias o la identidad del territorio.

Fíjense, si usamos el sistema educativo para proteger de la extinción una lengua determinada, estamos reduciendo al individuo a la condición de humus (o estiércol si lo prefieren) donde cultivar algo que es superior, que trasciende al individuo. Una lengua o una "identidad" que no sirve al individuo, sino que es el individuo el que sirve a ella, para que no se extinga.

Esto, claro, esta en contra del pensamiento liberal (no en el sentido económico sino en el sentido en que lo entienden los anglosajones, donde ser liberal es más bien ser de izquierdas por oposición a los conservadores) que heredamos de la revolución francesa donde cayó el Antiguo Régimen. Antes de nacer este pensamiento liberal, el individuo era algo supeditado a una monarquía, a una nación, a una religión... El individuo era algo sacrificable en aras de valores e instituciones superiores a él y a las que debía servir.

Hoy en día creemos (al menos la gran mayoría) que las instituciones están AL SERVICIO DEL CIUDADANO. Si tenemos una monarquía, un estado, una nación, una lengua..., no es porque creamos que son algo superior al ciudadano y que lo transciende, sino porque de alguna manera y en general (para todo hay opiniones) consideramos que son útiles para los ciudadanos. Cuando alguien defiende la monarquía no habla de que es un valor tradicional que no se debe perder. Habla de las ocasiones (discutibles, claro) en que considera que la monarquía ha sido útil, HA SERVIDO A LOS CIUDADANOS.

En este sentido, ese discurso "conservacionista" que defiende que al ciudadano hay que enseñarle cosas para que no se pierdan, me resulta enormemente retrógado. Me retrotrae a culturas antiquísimas donde, al no existir la escritura, las tradiciones y los relatos se transmitían de padres a hijos para que no se perdieran. Dónde los individuos no eran más que vehículos de un saber superior a ellos y donde nadie se planteaba si ese saber servía para algo o contribuía de alguna manera al desarrollo de la tribu. Simplemente era algo por encima de los individuos que eran simples peones sacrificables por un "bien superior".

Ahora ya no somos así. ¿O quizás sí?

Y ya les dejo con algunos deberes (que no me apetece seguir enrrollándome). Analicen, por favor, el concepto "identidad del territorio" y escriban una redacción sobre ello con el tema: ¿Tienen identidad los territorios? ¿Es "identidad" un adjetivo aplicable a la geografía?. Pondré nota.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Pasmo nº 76: La defensa de "lo nuestro".


Hace unos pocos días me encontré en el Heraldo de Aragón esta interesante propuesta:

Chunta Aragonesista pide incluir en el Currículo educativo el estudio del aragonés.

Para los que no sean de mi tierra, es conveniente que sepan que lo que llaman tan pretenciosamente "Aragonés", no es tal. Lo que existe es una serie de variantes dialectales que se hablan en un par de valles del Pirineo y a cuyo conjunto normalmente se llamaba "Fabla (habla) aragonesa". Basándose en esas variantes dialectales se ha hecho una especie de refrito (lo que algunos llaman con cierto humor "Aragonés-Batúa") al que han dado en nombrar "Aragonés". Teniendo en cuenta que en el mejor de los casos sería la lengua materna de cuatro abuelos (que no lo es porque ellos hablan Fabla y no este moderno refrito) de una zona extraordinariamente reducida y localizada, llamarlo "Aragonés" me parece, siendo piadoso, una exageración manifiesta.

Curiosamente la Ley de lenguas de Aragón nos dice en su artículo 2:

"1. El castellano es la lengua oficial en Aragón. Todos los aragoneses tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. El aragonés y el catalán son lenguas propias originales e históricas de nuestra Comunidad Autónoma."

Es curioso, como digo, que el castellano no es lengua "propia" ni "original" ni "histórica". Es tan sólo la lengua "oficial" como si no fuera nuestro auténtico idioma sino algo exterior, impuesto quizás, pero sin ser lo verdaderamente "nuestro", lo "propio".

Lo de la "lengua propia" es un curioso invento surgido cuando los nacionalistas descubrieron que lo de "lengua materna" (que es el concepto que se defiende desde la ONU y otros organismos internacionales) no se ajustaba a sus propósitos y reivindicaciones. Es complicado proponer ciertas políticas y actuaciones sobre, por ejemplo, el Euskera, cuando es la lengua materna de una ínfima parte de la población. Se le asigna el status de "lengua propia" y ya está, aunque no tengamos muy claro que es lo que significa esto, ya tengo la justificación para un montón de normas de apoyo y re-introducción.

Por supuesto así se producen situaciones peculiares como que alguien esté aprendiendo su "lengua propia" a los 40 años (digo yo que no será tan propia si la aprende a esas edades), o que yo como aragonés tenga como "lengua propia" una que no he hablado en mi vida, ni mis padres, ni mis abuelos (y eso que provengo de una familia muy antigua y del Pirineo).

Los partidarios de este tipo de políticas hablan a menudo de la defensa de "lo nuestro". Vean algunos comentarios al artículo que he enlazado antes:

"[...]La lengua no es de la Chunta ni muchísimo menos ni aunque lo pretendan...es de todos los aragoneses y hay que protegerlo y difundirlo [...]"¿Es "MÍA" una lengua que desconozco y que no tengo ningún interés en conocer?

"Promocionar el aragonés es promocionar nuestra cultura" ¿Nuestra? Oiga a mi no me meta en sus cosas, que yo sólo pasaba por aquí.

"Ya está la retahila de rancios y rancias anti todo lo que suene a aragonés; cultura, identidad y cualquier cosa propia. Anti patrimonio, anti lengua, anti aragón tv, anti jotas, anti todo lo que signifique señas de Aragón...qué sois...inmigrantes? Un poco de respeto por lo que significa raices y bienes propios..."Pues no soy inmigrante, fíjese. A lo mejor soy más aragonés que usted. Tan sólo quiero ser LIBRE para decidir qué quiero defender y qué no.

Es curioso ese calificativo de "lo nuestro". Yo he nacido (por suerte o por desgracia) en Aragón y por lo tanto debo sentir como "mío" y defender como tal una lengua que no conozco ni han conocido mis antepasados más próximos, o una muestra folclórica que no me gusta en absoluto como la jota. ¿Por qué? Yo soy aragonés, ese es un hecho administrativo y legal que nadie puede negar, pero ¿Por qué he de ser incluido a la fuerza en un colectivo como el "pueblo aragonés" con todas las implicaciones emocionales e identitarias que eso comporta? A mi me puede gustar el tango, o los musicales de Broadway, y haberme echado una novia rusa con lo que este idioma estaría mucho más cerca de mi vivencia emocional y de mis intereses que todo el "Aragonés" del mundo.

¿Qué es para mi lo "propio"? ¿Qué es lo "mío"? ¿Me dejarán los "guardianes de las esencias" decidir eso al menos? Es posible que yo esté más cerca cultural y "emocionalmente" (Me entenderé mejor) con un Neoyorquino que de un pastor del Pirineo. Tengo más cosas en común. ¿Soy por ello menos o peor aragonés (si es que eso se puede medir)?.

Soy un individuo adulto y formado ¿podré decidir que es lo "mío" o lo "propio"? ¿Podré decidir qué puedo o tengo que defender o qué no? ¿O por haber nacido en un sitio me tengo que adscribir a ciertos prototipos culturales que no me interesan lo más mínimo?

Y no quiero meterme aquí en el hecho de que la mayoría de la gente que tiene titulación en ese llamado "Aragonés" (y por lo tanto podrían ser profesores) son todos gente cercana al entorno de Chunta. No quiero pensar mal. Seguro que a la Chunta le inspira la defensa de nuestros (¿sus?) valores propios y no la eventual colocación de unos cuantos amiguetes y afiliados.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Pasmo nº 74: ¿Qué quieres ser de mayor?¿Periódico serio o panfletillo sectario?

Algunos parece que ya lo tienen más que decidido.

Verán; hace tiempo que recibo un "Boletín diario" de ELPLURAL.COM con los titulares de sus principales artículos de opinión.Normalmente les echo un vistazo rápido y abro alguno de ellos si el título me llama la atención. Pues bien, hace un par de días vi el siguiente titular:

Curiosidades 20-N: Actores y deportistas sí, intelectuales no

-¡Tate!-, me dije, -esto va de UPyD (por el actor Toni Cantó)- y me dispuse a leerlo.

Algunas de las cosas que se dicen:

"El crecimiento de UPyD y de IU no ha sido suficiente para que dos escritores alojados en sus listas sean elegidos, Álvaro Pombo y Luis García Montero respectivamente. Pombo era el cabeza de lista para el Senado de los de Rosa Díez por Madrid y una de sus principales apuestas, con gran visibilidad en los mítines" [...]

"Aunque Pombo no consiguiera plaza, lo que sí obtuvo UPyD es que otra de sus caras más conocidas, la del actor Toni Cantó, consiguiera un escaño como diputado por Valencia."


Más tarde habla de algunos deportistas elegidos por el PP.

A todo esto yo querría hacer varias consideraciones:

1. En otros momentos, en medios como El Plural a los actores se les había considerado intelectuales o al menos "del mundo de la cultura". Pero debe ser que este trato se les reserva a otros actores. Cuando los actores representan a UPyD, se les equipara a los deportistas (con todos mis respetos hacia estos últimos). Aquí otro ejemplo (véase el nivelón "cultural")

2. ¿Alvaro Pombo era una de las principales apuestas de UPyD? Pues no lo sé. El Senado no es precisamente la institución de más prestigio. ¿Alguien conoce los cabezas de lista al Senado del PP o del PSOE? Lo que sí sé, es que con esta afirmación se convierte lo que ha sido un éxito sin discusión de UPyD en una suerte de fracaso, ya que no se ha conseguido uno de los principales objetivos. Fíjense en la frase:

"El crecimiento de UPyD y de IU no ha sido suficiente para que dos escritores alojados en sus listas sean elegidos..."

Crecimiento sí, pero no tanto. Éxito sí, pero relativo.

Cuando hablamos de cuadriplicar el número de votos como ha hecho UPyD, creo que el enfoque no es el más objetivo ni el que más contribuye a informar de la realidad a los lectores.

3. Pero queda lo mejor. "Actores sí, intelectuales no" dicen en el titular. ¿Acaso ignoran (o quieren ignorar) estos señores que UPyD aparte de Rosa Díez y Toni Cantó ha obtenido otros tres diputados?

Se llaman Carlos Martínez Gorriarán, Irene Lozano y Álvaro Anchuelo.

Tómense la molestia, se lo ruego, de examinar sus Currículos.

¡¡¡¡¿Actores sí, intelectuales no?!!!!!

O estos "señores" (y lo pongo ya entre comillas) no se han molestado en informarse lo más mínimo, lo cual dice mucho de su categoría profesional, o sí lo han hecho y aún con todo han escrito lo que han escrito, lo cual dice mucho más sobre su categoría profesional y humana.

Viendo tanta manipulación, semejante sesgo informativo, tanto ocultar la realidad para justificar la tesis del escribiente..., queda claro que ante la pregunta que titula esta entrada, El Plural ya ha elegido su camino...

martes, 15 de noviembre de 2011

Pasmo nº 71: La curiosa teoría de los "cajones mentales".


El otro día discutía yo con un tipo muy muy conservador y en un momento dado me soltó algo como: - "...porque VOSOTROS los que pensáis ESTO y lo OTRO..."

Yo frené en seco: "¡Eh, eh! ¿Quiénes somos NOSOTROS? ¿y que yo pienso QUÉ?

En algún momento de nuestra conversación se había agarrado a alguna de las cosas que yo dije y basándose en ella me había incluido por las buenas en algún grupo (quizás imaginario) de "rojos peligrosos" y automáticamente me había adscrito (pobre de mi) todas las ideas que el atribuía a ese grupo. Ya no estaba discutiendo contra mi. Estaba discutiendo con una idea mental que había superpuesto torpemente a mi humilde persona. Curiosamente otros, siguiendo el mismo procedimiento me han llamado facha e incluso franquista (atribuyéndome incluso alguna connivencia o complacencia en los crímenes de ese régimen que yo no llegué a vivir).

Todo esto me recuerda mi vieja teoría de los "cajones mentales". Supongo que la habré leído u oído en alguna parte, pero no recuerdo dónde.

La cuestión es que la mente humana no es un todo continuo sino que está dividida en compartimentos más o menos estancos que yo llamo "cajones mentales". Cuando una idea o concepto nuevo llega a nuestra mente, no puede andar suelta por ahí, sino que debe ser introducida en un cajón junto con otras ideas que consideramos, por algún motivo, similares.

Pero no sólo eso, sino que las ideas son como las cerezas, se enganchan unas a otras, de forma que cuando echamos mano de una de ellas no podemos evitar que muchas más la sigan.

Este proceso facilita y simplifica mucho nuestros procesos mentales y nos hace ser muy rápidos en nuestra comprensión del mundo, pero también nos hace caer en generalizaciones absurdas que nos hacen muy difícil razonar de forma lógica y ecuánime.

Imaginemos que, por alguna razón, hemos metido el concepto "energía nuclear" en el cajón de "FACHA". En el momento en que alguien nos dice que defiende la energía nuclear, sacamos esa idea de su cajón, arrastrando con ella muchas más. Inmediatamente, y hasta que no se demuestre lo contrario, este señor será católico, estará en contra del matrimonio homosexual, le gustarán los toros... Y aunque nos diga lo contrario, algunos dirán que lo hace para disimular o engañarnos, pero en el fondo... Esto me lo han dicho a mi cuando, enumerando mi ideario político, he tratado de demostrar que no era de derechas. Para algunas personas su cajón mental nunca miente. Yo he criticado a ZP y he sido por ello tachado de franquista diga lo que diga. Al parecer, todo es uno. No hay puntos intermedios.

Por todo ello, que un partido político se niegue a etiquetarse como de derechas o de izquierdas es algo que incomoda profundamente a cierta gente. Se empeñan en etiquetarlo como sea y algunos, agarrándose a alguna de sus propuestas, lo tacharán de izquierdista y otros de derechista. Y hablo del mismo partido. Y lo más curioso es que, molestos por su negativa a definirse según el esquema que a ellos les resulta cómodo, no lo tacharán de "moderado", sino en cualquiera de los dos casos de "extremista". ¿Puede un partido ser a la vez (según diferentes personas, eso sí) de extrema derecha y de extrema izquierda? Al parecer sí.

Pero es comprensible. Si un partido se define como de derechas o de izquierdas ya sé, en un segundo, qué defiende y qué no. Y más importante, en un segundo sé si es de los míos o no. Pero si no se define tengo que estudiar TODAS sus propuestas una a una y decidir si me convencen o no lo suficiente como para votarles. Es complejo, es fatigoso. Mucho más cómodas las etiquetas. ¡Donde va a parar!

La publicidad también funciona, creo yo, según este esquema. Cuando en un anuncio vemos a un tipo conduciendo un coche y con una rubia despampanante al lado, nadie cree (espero) que por comprarse ese coche ese pedazo de mujer vaya a aparecer en su vida.

Lo que pretende el publicista es que almacenemos ese modelo de coche en el mismo cajón en que almacenamos el sexo, o el lujo u otros conceptos que consideramos atractivos y deseables.

Cuando vayamos a comprarnos coche, tiraremos de esa marca y junto con ella (espera el publicista) saldrán enganchados otros conceptos que nos resultan positivos y refuerzan la imagen del producto.

¿Por qué si no en los anuncios de un producto como el coche, que se supone de compra razonada y comparada, casi nunca se resaltan los datos técnicos? (Muchas veces ni se nombran).

Y eso es todo. Si les convence la teoría pónganme en un buen cajón ;)

martes, 2 de agosto de 2011

Pasmo nº 57: Sentirse español (o aragonés, o...)

Cada vez que digo que soy antinacionalista, siempre me sale alguien diciéndome que no, que miento, que lo que soy es NACIONALISTA ESPAÑOL.

Hay gente incluso que, para pillarme, me pregunta cual considero que es mi "nación"; cuando digo que soy español, adscriben eso automáticamente a una ideología y saltan jubilosos: "¿Lo ves? Te CONSIDERAS español, luego tú también eres nacionalista."
Y aquí es donde confunden churras con merinas. Porque yo no me CONSIDERO español, ni me SIENTO español. Simplemente lo soy, igual que soy aragonés y zaragozano. Esto no tiene nada que ver con consideraciones ni con sentimientos.

A ver, yo SOY moreno, no me considero moreno, ni me siento moreno. Simplemente lo soy.

De hecho no entiendo muy bien que significa eso de "sentirse" español, ni aragonés. Me parece una de tantas frases vacías que se dicen hoy en día para engatusar a la gente (El gobierno de lo sentimental) cuando no se tienen argumentos. Es como esos políticos que dicen algo así como: "Nosotros sentimos Aragón" ¿Y qué significa eso? ¿En qué se traduce luego en la acción política cotidiana? Y los demás políticos aragoneses ¿no sienten Aragón? ¿Lo sienten menos? ¿Y eso quién lo mide y cómo?

Yo no quiero que los políticos "sientan" cosas. Quiero que aporten soluciones a los problemas REALES (de mis problemas emocionales ya me ocuparé yo) de la gente. Que administren de forma sensata y transparente mi dinero y que proporcionen herramientas para que los ciudadanos vean satisfechos sus deseos y necesidades medibles y objetivas.

Y paso a otra cuestión aún más marciana (al menos para mi), la de "sentirse orgulloso" de ser español (o de donde sea). Esto sí que no lo entiendo. Cuando digo las muchas cosas que no me gustan de Aragón (ver post anterior) hay quien me pregunta, con cara de alucinado, si no me siento orgulloso de mi tierra (o de SER de mi tierra).

Pues miren, no. Yo para sentirme orgulloso de algo necesito dos condiciones:

1. Que ese algo sea positivo. ¿Realmente hay en Aragón o en España motivos para sentirse orgulloso?. ¿Si hacemos un balance general de lo que somos y tenemos podemos hinchar el pecho y levantar la frente?

2. Tiene que ser algo conseguido, al menos en parte, por mi. Me resulta difícil sentirme orgulloso de cosas como las montañas o los ríos, el folclore, la Virgen del Pilar o la heroica resistencia ante el francés. No he hecho nada para que todo eso exista. Yo estoy orgullosos de mis (escasos) logros personales, pero no de cosas que están ahí porque sí o han sido realizadas hace siglos por personas que no tienen nada que ver conmigo más que el haber nacido en el mismo sitio.

Yo entiendo que la gente necesita pertenecer a un grupo o tribu y necesita de alguna manera asignarse como propios los logros de ese grupo más o menos definido. Pero también entiendo que no debemos dejar que a través de esos sentimientos básicos se nos manipule, confunda y maneje.

domingo, 10 de julio de 2011

Pasmo nº 53: Los fallos del capitalismo (o el síndrome de las cuchillas infinitas)

Quienes me conocen saben que no soy precisamente un fan del capitalismo ni del libre mercado. Aunque desde luego no llego a los límites de algunos muchachos del 15-M:

Esos malísimos mercados II

Sin llegar a estos límites revolucionarios si que pienso que el sistema capitalista es un sistema que produce grandes problemas, desajustes e injusticias. Y desde luego el liberalismo sin freno ni control basado en la "bondad" de los mercados me parece un sistema tan utópico e irreal como el comunismo más extremo.

La teoría económica más ortodoxa dice que "Los mercados aseguran la asignación eficiente de los recursos con la información que transmiten los precios". Es decir, se asignan recursos productivos en aquello que la sociedad demanda y necesita, en la cantidad óptima y de la forma más eficiente posible (producir más con los mínimos recursos).

Pues a mi, perdónenme, me resulta difícil creer en este tipo de afirmaciones. Es posible que el libre mercado funcione mejor que otros sistemas que se han probado, pero de ahí a llamar "eficiente" a ciertas cosas...

Imaginen ustedes un mercado, un sector productivo determinado, compuesto de dos empresas. Ya sé que el buen funcionamiento del libre mercado exige un número de empresas virtualmente infinito pero me viene mejor para el ejemplo y además la realidad se acerca más al oligopolio en la mayoría de los sectores que al ideal de la "competencia perfecta". Pues bien, en este sector del que hablo, se ha alcanzado una notable eficiencia. Se fabrica bien y a bajo coste, y el producto ha alcanzado una gran calidad. O sea, que satisface de forma más que correcta las necesidades de los consumidores y, lo más importante, es realmente complejo y costoso realizar mejoras en el producto realmente significativas.

Parecería lógico pensar que estas empresas deberían dedicarse a producir su producto tranquilamente y en todo caso a buscar la expansión en nuevos mercados y productos. Pero esto no es así. En el sistema capitalista existe siempre la presión de la competencia y el teorema (creo que incluso me lo han demostrado alguna vez con formulillas y tal) de que si no creces te acabas hundiendo.

Nuestras dos empresas, A y B, viven en constante tensión, intentándose arrancar cuota de mercado la una a la otra. ¿Y cómo? Lo de bajar precios (que beneficiaría al consumidor) llega un momento que se acaba y además las empresas buscan por todos los medios formas de competir que no están basadas en la guerra de precios: El "confusopolio".

Pues nos quedan pocas alternativas, la publicidad, que en este caso asigna recursos que no benefician al consumidor ni crean valor, o el tratar de mejorar el producto.

Pero ya hemos dicho que nuestro producto es ya muy difícil de mejorar de forma realmente significativa y beneficiosa para el consumidor. O dicho de otro modo, de forma que justifique la asignación de recursos que se emplea en esta mejora.

Y aquí es donde nos encontramos con el gran absurdo. Si la empresa A "pasa" de tratar de mejorar el producto, lo va a hacer la empresa B y se le va a comer cuota de mercado, ya que cualquier mínima mejora (convenientemente publicitada) va a suponer la única diferencia que el público va a percibir entre productos virtualmente idénticos. Y ya tenemos el círculo vicioso o la carrera sin final. Ambas empresas asignarán recursos humanos, económicos, creativos... a realizar mejoras minúsculas en el producto que no cambiarán significativamente su rendimiento pero que serán publicitadas como revolucionarias.

Ejemplos? Hay muchos: Detergentes de todo tipo, pañales, artículos de higiene femenina,... y el que da título a este artículo, las maquinillas de afeitar desechables.

Desde hace mucho tiempo, salen regularmente al mercado nuevos modelos "revolucionarios" de maquinillas cuyo único avance es un incremento en el número de cuchillas. Yo me sigo afeitando con un modelo de tres cuchillas y ya van, creo, por las cinco. En campañas de promoción he probado algunos de los nuevos modelos y no he notado una diferencia significativa en la suavidad de mi afeitado (ni las mujeres se han arrojado a mis pies más de lo habitual). ¿Hasta donde llegaremos? ¿Cuál será el número de cuchillas que garantice "el afeitado perfecto"? ¿Son rentables para la economía y para la sociedad los esfuerzos dedicados a lograr estos "importantes" avances? ¿No se podrían asignar mejor todos estos recursos?

Como siempre, las respuestas se me escapan.

Y aquí alguien que ha llegado a la misma conclusión que yo, y no lo había leido antes de escribir el artículo.

lunes, 6 de junio de 2011

Pasmo nº 49: Una novedosa teoría econónomica: El "confusopolio"

NOTA: La parte sustancial del contenido de esta entrada está inspirada en las teorías del economista y humorista americano Scott Adams, autor de la tira cómica "Dilbert".

La mayoría de la gente (y de los economistas) hoy en día son conscientes de que el "libre mercado" tal como lo definía Adam Smith es una utopía, posiblemente tan inalcanzable como el "paraiso comunista".

El propio Smith, de hecho, reconocía que un escenario de "libre competencia" no dejaba de ser un modelo teórico ya que las condiciones necesarias para su desarrollo nunca se dan en la realidad.

Por supuesto hay por ahí un grupúsculo de gentes que aún creen en las virtudes del liberalismo sin límites, algunos de ellos se hacen llamar "Anarcocapitalistas"

Los demás, la gente de a pie, nos damos cuenta de que, en realidad, los mercados dejados a su albedrío no tienden a la libre competencia sino, muy al contrario, tienden ferozmente al monopolio. Toda empresa triunfadora va a tratar de eliminar de todas las maneras posibles (legales y en ocasiones ilegales) a la competencia aprovechando todos los fallos del sistema que surgen al aplicar un modelo teórico en la realidad.

Aquí un (para mi) interesante debate sobre el tema (el debate está en los comentarios).

En mi opinión no hace falta ser un genio para percatarse de lo que empresas como Microsoft habrían hecho hace tiempo con el mercado mundial de su sector si no hubiera regulaciones en defensa de la libre competencia.

Pero no es sólo la feroz tendencia al monopolio uno de los problemas del libre mercado para funcionar correctamente. Otro es lo que el humorista Scott Adams denomina el "Confusopolio". Para explicar lo que significa volvamos a Adam Smith.

El gran economista propugnaba que en un mercado con libre circulación de la información e inexistencia de barreras a la entrada (condiciones utópicas), las empresas irían reduciendo sus márgenes de beneficio hasta que sus ingresos fueran iguales a sus costes. En el momento en que una empresa tuviera un beneficio mayor que cero, surgiría automáticamente otra empresa (¡Plop!) que bajaría los precios (los costes son los mismos ya que en este modelo teórico la tecnología fluye libre y equitativamente). Al haber libre y total circulación de la información TODOS los clientes se irían en masa a esa nueva empresa. La conclusión final es que ninguna empresa podría tener Beneficio mayor que cero; trabajarían para cubrir costes (incluyendo sueldos, retribución al capital, etc...)

¿Como impiden las empresas que el mercado pueda tender (aún dentro de lo utópico del asunto)hacia esta situación completamente indeseable para ellas? Pues creando "confusopolios". Es decir sectores enteros donde al individuo medio (usted y yo, sin ánimo de señalar) le resulta imposible determinar qué empresa ofrece el precio más bajo. De esta forma todas las empresas consiguen su parte del pastel, y el tamaño de esta porción dependerá únicamente de la pericia con que consigan "persuadir" con su publicidad a los clientes incautos (sí, sí, usted y yo).

Según Scott Adams, los profesionales del marketing se dedicarán fundamentalmente en el futuro a disfrazar el coste real de sus productos para hacer que su empresa tenga éxito como confusopolista.

Me dirán ustedes que todo esto es una estupidez y que como clientes son ustedes perfectamente capaces de distinguir entre productos caros y baratos.

Vale, a lo mejor yo soy idiota pero, ¿son ustedes capaces DE VERDAD de clasificar por orden de tarifas a las compañías de telefonía?. ¿Y a las de seguros? ¿y los servicios financieros?

Pero es que el otro día yo mismo (ya hemos quedado en que puede que sea idiota) fui a comprar una tele y me encontré con una maraña de especificaciones técnicas que no comprendía. Acudí a un vendedor que no fue capaz de explicarme (o no quiso hacerlo) exactamente las ventajas de cada característica (vale, 100Mhz es más que 50 Mhz, pero ¿el ojo humano es capaz de distinguir la diferencia? ¿Justifica eso todo el incremento de precio?)

Luego me fui a otra tienda, donde los modelos que vendían no eran exactamente los mismos, con lo cual no podía comparar precios de forma indubitable. Pero es que las características que ponía en los televisores de la nueva tienda no se parecían a las que ponía en la primera tienda. O evaluaban otras características o la notación era diferente, ¡qué se yo!

Al final, he de reconocer que desconozco si me llevé la TV con mejor precio para su nivel de prestaciones (que sí, que vale, que soy idiota). Mi compra fue decidida por un método de análisis avanzado basado en dos premisas:

1. La tele que elegí era de una marca "conocida".

2. El vendedor (que tenía cara de buena persona, eso sí), me dijo que era "muy buen" televisor.

Finalmente me fui a mi casa muy contento con mi televisor nuevo y una desagradable comezón en las tripas.

Pues eso. Otra forma más que tienen las empresas de burlar ese liberalismo que se supone que beneficia al consumidor al aumentar la competencia. ¿A ustedes les convence? ¿O quizás entienden de televisores más que yo?

domingo, 24 de enero de 2010

A vueltas (de nuevo) con la gripe A.

En la revista dominical XL Semanal viene un artículo titulado: "GRIPE A. ¿LA GRAN ESTAFA?" donde se analiza si nos han tomado el pelo con todo el rollo de esta nueva gripe.

Algunos fragmentos:

"La apocalíptica Gripe A está resultando la más suave de la historia"... "Y tras el susto llega el escándalo"..."El consejo de Europa empieza este jueves una investigación para determinar si la declaración de pandemia por parte de la OMS estaba justificada y si ha habido intereses económicos detras de la campaña de vacunaciones masivas. Las sospechas de corrupción salpican a varios expertos y funcionarios públicos."

Por supuesto, esto constituye un escándalo tremendo. Acojona que puedan tomarnos el pelo de esta manera. Pero lo más chusco del caso (y digo chusco por no resultar malsonante) es que esto se venía diciendo hace tiempo.

El 31 de agosto del año pasado, en pleno apogeo de la alarma, accedí a través de Internet(junto con muchísimas otras personas) a informaciones que planteaban serias dudas y sospechas sobre todo este asunto. Las cosas que se decían eran bastante sensatas y cargadas de sentido, de hecho me parecieron lo bastante interesantes como para hacerme eco de ellas en esta entrada.
¿Nadie con poder de decisión tenía acceso a esta información? ¿Nadie sospechó? ¿Tan poderosos eran los intereses como para que todo el mundo callara? ¿O es que los políticos se acojonan de tal manera ante la perspectiva de una catástrofe (y perder por ello unas elecciones) que pierden toda capacidad de juicio?
No lo sé, pero la perspectiva de como manipulan nuestros miedos para ganar dinero sin ningún escrúpulo es aterradora.
Otro punto curioso es ver algunos comentarios que me hicieron a aquella entrada. Gente que me ha atacado con especial crudeza (e incluso mala educación) por catastrofista a causa de mis opiniones sobre la crisis, se mostraban en ese momento apocalíptica (MUY apocalíptica) frente a la gripe A. Si tienen un momento lean esos comentarios, no tienen desperdicio.
O sea, el problema no es ser "catastrofista" (que es una postura ante la vida como otra cualquiera) sino ANTE QUÉ eres catastrofista. Parece ser que hay cierta gente adicta a la "versión oficial" y que sólo predicen la catástrofe "cuando toca" o cuando ello está en sintonía con el gobierno de turno.
¡¡Viva el espíritu crítico!!
PD: Y cuanto fastidia a veces tener razón.

martes, 8 de diciembre de 2009

Pasmo nº16: ¿Arde Internet?


Estos días todos hemos oido hablar del follón ocasionado por ese apartado de la "Ley de economía sostenible" que en principio iba a permitir que se cerraran ciertas páginas web "piratas" por vía administrativa, es decir, sin orden judicial.

Aparte del debate un tanto coyuntural sobre si esa ley es excesiva o no, voy a tratar de ir, como trato siempre, con mayor o menor éxito, al fondo del asunto.

Porque lo que me provoca pasmo de todo este follón es la banalidad y la simpleza con la que desde diversos medios se ha tratado un tema que para mi es extraordinariamente complejo.

Estos días he escuchado por la radio frases como:

- "Bueno, a nadie le gusta que le roben ¿no?"
- Cuando alguien hace un trabajo se le debe pagar.

- Bajarse un CD de internet es como robarlo del hipermercado.

...

Claro, exponiendo así el asunto, está claro. ¿Quién no va a estar de acuerdo? El que se descarga contenidos de Internet es un ladrón y como tal hay que perseguirlo. Sólo queda ponerse de acuerdo en la forma de hacerlo: de forma particular internauta a internauta, atacando a las webs que permiten esas descargas,...

Pues bien, permitanme que diga que esta es una forma totalmente ingenua y pueril de abordar un problema mucho más de fondo.

Y ese problema es la obsolescencia y consecuente desaparición de todo un modelo de negocio; el de la distribución de contenidos intelectuales.

Nadie en su sano juicio discutirá que si alguien hace una canción o escribe un libro y esa canción o libro son disfrutados por el público, esa persona debería cobrar por su trabajo. (Quizás discutiríamos si debe seguir cobrando TODA su vida por algo que hizo hace 20 años pero bueno, ese es otro tema).

Lo que sí discutimos muchos es porqué deben cobrar unos intermediarios que, a causa de la tecnología, se han vuelto innecesarios.

Yo no me niego a pagarle al autor lo suyo, pero es que si me compro un CD, estoy pagando 20 eurazos que NO van al autor, van en su mayor parte a una compañía discográfica cuyo trabajo es superfluo. No lo necesito para disfrutar del contenido que quiero.

El problema es que un sistema ha muerto antes de que haya crecido otro sistema coherente que lo sustituya, un sistema que permita a los autores vivir de sus contenidos.

¿Y por qué no ha crecido ese sistema? Porque del negocio de los contenidos intelectuales vive mucha gente que no son autores, gente que ve que su forma de vida se les escapa entre los dedos y que trata de preservar el status quo (o sacar la mayor tajada posible antes de tener que buscarse la vida por otro lado).

Las nuevas tecnologías hacen que los contenidos puedan llegar de forma mucho más directa (y por lo tanto barata) a los usuarios, pero también hacen que sea más difícil cobrar por la distribución de esos contenidos. O por lo menos hacen difícil cobrar por ellos o vivir de ellos de la manera "tradicional".

Seamos imaginativos ¿creen realmente que autores como Pérez Reverte o grupos como "El canto del Loco" (por nombrar algunos exitosos) no van a poder vivir de su arte por culpa de Internet?

Y siguiendo con la imaginación, hay grupos que permiten bajar de sus webs gratuitamente sus canciones, consiguiendo una repercusión que jamás habrían podido lograr a través de los medios tradicionales (las totalmente mercantilizadas radiofórmulas que ponen a quien paga) y viviendo de los conciertos. ¡¡Internet ayudando a los autores!! Quién lo diría.

Por cierto, a algunos de estos autores les han puesto pleitos SUS PROPIAS DISCOGRAFICAS por distribuir gratis esos contenidos. Fíjense qué respeto al autor y a su propiedad intelectual.

Esto son casos reales, pero imagínense a un escritor de éxito, con miles y miles de lectores, que nos hace la siguiente propuesta: "Yo les dejo descargar de mi página web todas mis novelas, garantizando el contenido íntegro y bla bla (que una descarga pirata no les garantiza) y no les voy a cobrar nada, no es obligatorio pagar (porque pueden obtener el mismo contenido gratis en mil sitios), pero piensen por un momento que yo vivo de esto. Si yo no recibo ninguna retribución tendré que dejar de escribir novelas. Por eso se ruega que cada persona que descargue una de mis obras ingrese un euro (de una manera tecnológicamente sencilla y segura)"

¿Creen ustedes seriamente que autores de éxito como Pérez Reverte, Gala o J.K. Rowling se morirían de hambre? Si usted realmente admira y sigue a ese autor ¿no pagaría usted un euro? SÓLO UN EURO, NO 25, ya que nos ahorramos papel, imprenta, transporte, intermediarios,...

O sigamos imaginando. ¿No es posible que ciertas empresas e instituciones (obras sociales de Cajas de Ahorro, p. ej.) ejercieran como mecenas de ciertos autores sólo por ver sus nombres asociados y que el consumidor supiera que son ellos los que permiten que se disfrute de esa obra o de esa canción?

Yo creo que esos son los caminos por los que hay que ir, y no por los de la persecución ni la prohibición. Y los distribuidores e intermediarios que se vayan buscando otro trabajo. La vida es dura: El tren acabó con la diligencia, el cine sonoro con el mudo,...

Lo que no se puede hacer NUNCA tratar de contener y limitar, por mantener tu modo de vida, un progreso tecnológico que puede mejorar la vida de toda la población.
Y ahora es cuando mis lectores habituales (y espero que alguno no habitual) me dicen que no tengo razón y me discuten con brillantes argumentos. Adelante, no se corten,...

lunes, 31 de agosto de 2009

Pasmo nº 4: La epidemia nuestra de cada día.


Una de las (pocas) cosas buenas de cumplir años es que el horizonte de tus recuerdos aumenta.

Así, al oir hablar de la Gripe A no puedo evitar acordarme de otras "catastróficas" epidemias como la gripe aviar o el "mal de las vacas locas". Ocuparon mucho tiempo en los medios de comunicación, crearon una enorme alarma social (recuerdo el descenso en las ventas de pollos cuando la gripe aviar sin ninguna justificación real) y al final quedaron en ¿casi? nada.

Claro, ahora llega la Gripe A y se repite el mismo fenómeno. Y uno se pregunta ¿será esta vez tan grave como dicen? ¿Hay verdadero motivo de alarma?

Entonces llega a mis ojos pecadores este video:



y mis dudas aumentan.

¿Hay alguien por ahí que tenga información FIABLE? ¡¡Que la comparta por Dios!!

Y los legos en la materia como yo ¿compartís mis inquietudes? ¿Os habeis comprado ya la mascarilla?

Un saludo a todos. (Ojo, sin tocar)