Mostrando entradas con la etiqueta memoria histórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memoria histórica. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de abril de 2012

Pasmo nº 87: Memoria, Historia y Memoria histórica.

En muchas ocasiones he escrito sobre lo importante que es la memoria. He aplaudido las “hemerotecas justicieras” que de vez en cuando trae el periodista Santiago González en su Blog.

Y en cambio no me gusta nada el tema de la “Memoria Histórica”. ¿Contradicción? Quizás. Pero me gustaría profundizar más en el tema analizando lo que significan para mi los conceptos de Memoria, Historia y Memoria Histórica.

Según yo lo entiendo, la memoria en el contexto en que estamos hablando, es la capacidad de recordar sucesos que nos han afectado en mayor o menor medida, que han acontecido durante nuestra vida y han dejado una huella más o menos profunda en nuestra consciencia.

La Historia, en cambio, es una disciplina que, con una serie de técnicas, trata de recopilar, estudiar y analizar sucesos que no pertenecen comúnmente a nuestra experiencia vital. Sucesos que en la inmensa mayoría de los casos ocurrieron antes de que naciéramos y que por tanto no hemos vivido y que no han repercutido de forma directa en nuestras vidas. Sucesos que no podemos recordar de forma personal.

Y llegamos por fin a la Memoria Histórica. Su nombre lo dice todo. Para mi, es un cóctel insano de los dos conceptos expuestos más arriba. Trata acontecimientos históricos (es decir, que no hemos conocido en primera persona) como si los hubiéramos vivido, con toda la carga emotiva y subjetiva, que conlleva esa percepción. Los acontecimientos históricos que acontecieron antes de que naciéramos se convierten entonces en similares a experiencias vitales que se deben juzgar e incluso cambiar, como uno trata de reparar los errores que ha cometido en vida.

Yo personalmente creo (es mi opinión) que hay que diferenciar muy bien entre hechos Históricos, que hay que estudiar, analizar y recopilar de forma objetiva, y hechos vitales ante los cuales hay que tomar una postura y una línea de acción.

Y sobre todo creo (lo he dicho muchas veces) que cada generación debe afrontar sus responsabilidades.

Imagínense que ahora se decida aprobar una amnistía para los etarras y que se les suelte a todos a la calle.

Imagínense que dentro de cuarenta o cincuenta años, gente joven que no vivió ni conoció personalmente la época de los atentados, decidiera que esa decisión fue injusta y empezara a salir a la calle con pancartas anti ETA y pidiera revocar aquella amnistía y que se juzgara a etarras ya muertos o ancianos. Sería un poco raro ¿no?

Por eso digo que cada generación debe afrontar sus responsabilidades. A la nuestra no le queda más que estudiar de forma objetiva y desde la distancia del tiempo, las causas y consecuencias de los errores pasados para no volver a repetirlos. Y tratar de solucionar las cuestiones ACTUALES lo mejor que se sepa para dejar a las generaciones futuras las menores cuentas pendientes posibles.

Vamos, digo yo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Pasmo nº 83: "Cultural War"

Que conste antes que nada que soy profundamente laicista. No me gustan las religiones (aunque respeto el derecho de todo el mundo a practicarlas), no creo que la religión se deba enseñar en los colegios (excepto en su faceta de fenómeno históricos y su influencia en filosofía, artes,...) y no creo que ninguna religión deba ser tratada con más privilegios que cualquier otra organización o colectivo.

Dicho esto no puedo evitar pensar que las declaraciones de Rubalcaba respecto al concordato con la Santa Sede tienen mucho de la “Cultural war” a que tanto nos tienen acostumbrados nuestros políticos. Llámenme malpensado si quieren. Quizás lo sea.

Y ¿qué es eso de la “Cultural war”. Pues sencillamente se trata de desviar el debate político de los temas que realmente preocupan a los ciudadanos en el día a día para acercarlos a debates mucho menos importantes, amortizados u olvidados pero con una elevada carga ideológica y/o emocional.

Se trata en suma de desviar la atención de lo que realmente importa, de lo urgente, y atraer a sectores fuertemente ideologizados o incluso radicales.

Ejemplo claro de esta estrategia política ha sido, a mi entender, todo lo relacionado con la tan traída y llevada Memoria Histórica.

Pero aunque expertos en ello, no se crean que los del PSOE son los únicos que practican este tipo de cosas.

Para mi gusto, y recalco que es una opinión personal, la vuelta a la antigua ley del aborto, la absurda polémica sobre el matrimonio homosexual, el cambio de nombre de “Educación para la ciudadanía”,... son también formas de Cultural war. Son cuestiones que a una inmensa parte de los ciudadanos realmente no les afectan aunque propician apasionados y encendidos “debates de bar” y movilizan y enardecen a sectores conservadores fuertemente ideologizados.

En Europa los partidos conservadores no les dan tantas vueltas a estos temas ni cambian la ley del aborto cada vez que llegan al poder.

Dejen de marear la perdiz, señores políticos, y ocúpense de lo que realmente importa a los ciudadanos.

viernes, 20 de agosto de 2010

Pasmo 31: Eso de la Memoria histórica.

Ya sé que me voy a meter en un jardín muy chungo, que me van a dar por todos los lados, que me van a tachar de insensible o incluso de fascista. Pero es que no lo puedo evitar. Quizás sea por mi "filosofía vital" un tanto desapegada pero hay cosas (de esas que se dan por hechas e indiscutibles) que no acabo de entender, que me dejan PASMADO vamos.

Me refiero en este caso al tema de las exhumaciones de los muertos en la Guerra Civil (preferentemente los de uno de los bandos)

Aquí nos encontramos con expresiones como "enterrar de manera digna", "devolver a las víctimas los restos de sus antepasados fusilados","compasión"...

Claro, así es muy difícil cuestionar nada sin quedar como un auténtico cerdo. No lo sé, quizás lo soy. Para empezar me importa un bledo donde están enterrados mis abuelos, no se me ha ocurrido nunca ir a visitar la tumba de nadie como no sea el día del entierro. Imagínense si es un abuelo (como la mayoría de los casos de los que hablo) al que ni siquiera conocí.

No creo que unos huesos tengan nada que ver con quien en vida fue un ser querido. Eso tiene que ver, al decir de algunos comentaristas, con una tradición católica que yo no comparto. Otras culturas tradicionalmente han quemado a sus muertos y a correr.
De nuevo en este caso nos encontramos con la cuestión subjetiva de los sentimientos de cada cual. Pero como ya saben mis cuatro lectores, en mi opinión, las leyes de un Estado no deben ser condicionadas por los "sentimientos" de los ciudadanos sino por cuestiones objetivas y medibles.

El gobierno de lo sentimental

No sé, yo cuando pienso en este tema me planteo un caso hipotético pero, creo, bastante realista.

Imaginemos que, con base a una cierta documentación o a la denuncia de un familiar, se sopecha que en lugar determinado hay enterrados muertos de la Guerra Civil.

En este caso creo (si no corríjanme) que la iniciativa debe partir de la autoridad judicial. La excavación posterior no se puede hacer con excavadoras, evidentemente. Hay que contar con equipos forenses, arqueólogos,... Habrá que coger TODOS los huesos que haya ahí y hacerles pruebas de ADN comparando con TODOS los familiares reclamantes, hasta identificar TODOS los restos posibles.

En el mejor de los casos se entregará a los familiares un saquito con unos cuantos huesos y se les dirá: "Ahí tiene usted a su abuelo". Estos echarán la lagrimita -en la mayoría de los casos, repito, el abuelo era un desconocido-, los enterrarán (de nuevo pero en otro sitio o quizás los quemarán y esparcirán) y aquí paz y después gloria.

¿Tienen idea del coste que conlleva esto? Yo desde luego no, pero en tiempos de crisis, con una justicia saturada, cuando los crímenes ACTUALES tardan un montón de tiempo en resolverse por falta de medios (tanto económicos como humanos) ¿vale la pena todo este dispendio? ¿No sería mejor poner una placa "in memoriam" y dejar las cosas como están? (como han hecho en una sima con muertos del bando franquista de la que no he encontrado la referencia).

Como casi siempre, no tengo la respuesta, sólo tengo dudas ante temas que se plantean como indiscutibles.

En todo caso me parece sintomático como se escaquea la responsable de justicia de la Junta de Andalucía cuando se le plantea el tema, basándose en las dificultades técnicas y económicas. La teoría está muy bien, pero cuando se pasa a la práctica parece que mis dudas no son tan descabelladas.
ADDENDA: Después de escribir mi entrada me encuentro con que la escritora Carmen Posadas también está de acuerdo conmigo. No habla de los muertos de la Guerra sino de otro cadáver "mediático" pero creo que lo que dice es extrapolable (espero que ella también lo considere así) y coincide plenamente con mi postura. (aunque en el caso del que habla la Sra. Posadas estaría más justificada la búsqueda por temas judiciales). Y si no lo creen, lean, lean:

"...En estos días, por ejemplo, se pone en marcha por cuarta o quinta vez la búsqueda del cadáver de Marta del Castillo. Hasta el momento, y según cálculos nada optimistas, se llevan gastados en dicha búsqueda varios millones de euros. Todo el mundo sabe que la niña está muerta, todo el mundo sabe también que el asesino ha confesado la autoría, pero por lo visto no es suficiente. Cada vez que el caso languidece, la familia logra movilizar a la opinión pública para que se reanude la búsqueda en un sitio distinto sin que nadie, con un mínimo sentido común, diga que eso es una necedad. Que argumente por ejemplo, algo tan elemental como que, a pesar de que en caso policial siempre es mejor recuperar el cadáver, nada devolverá la vida a Marta. O que el dolor de unos padres y su deseo de recuperar el cuerpo de su hija son muy comprensibles pero que no justifican gastos tan desmesurados. Y por fin tampoco se esgrime el argumento más evidente de todos: que ese dinero podría emplearse en otras causas, en otras búsquedas, en paliar el dolor de tantísimas familias en circunstancias parecidas cuyos hijos también están desaparecidos pero, a diferencia de Marta, tal vez sí estén vivos". (La negrita es mía)

domingo, 1 de agosto de 2010

Pasmo 29: El Pais Vasco II. ETA y la memoria histórica


En la conversación que comentaba en la anterior entrada tuve un "dejà vu". Estaba teniendo un debate que me era familiar pero con distintos actores. Y lo que me dejó pasmado: yo mismo estaba teniendo posiciones opuestas a las habituales.

Mi oponente hablaba de dejar pasar, de reconciliación, de que no se puede vivir siempre mirando al pasado, de olvidar, de pensar en el futuro...

Yo en cambio defendía que las heridas no se pueden cerrar en falso, que hay que depurar responsabilidades,...

¿les suena? Para mi está claro. Es muy similar al debate que hemos tenido en España últimamente respecto a la tan traida y llevada "Memoria histórica"

Está claro que si comparamos a ETA (una banda fascista y criminal) con el franquismo (un regimen fascista y criminal) las similitudes son evidentes.

Entonces, ¿por qué me encontraba yo defendiendo posturas opuestas a las habituales? ¿Soy un maldito hipócrita, soy un incoherente, soy un franquista? (Todo esto me lo han llamado alguna vez o sea que igual tienen razón).

Como a nadie le gusta reconocer que es ninguna de estas cosas me he puesto a reflexionar sobre el final de ETA y el final del franquismo y sus diferencias, que justifican mi distinta postura en cada uno de los casos.

1. El franquismo se acabó hace más de 30 años y su última etapa fue bastante "ligth" de forma que tanto víctimas como victimarios están muertos hace tiempo, así como sus familiares más cercanos. Las compensaciones y homenajes llegan tarde y posiblemente hacen más daño reabriendo viejas heridas y polémicas que el bien que puedan hacer. Es como otras actuaciones como cambiar nombres de calles, etc... Sinceramente, 30 o 40 años del fin de ETA ¿de qué serviría quitar el nombre de un etarra de una calle? Cuando ya nadie se acuerda de quién era ese señor ¿ganamos algo con el cambio? ¿Tiene sentido? En cambio ahora, cuando sus víctimas o familiares más cercanos caminan por esa calle, cuando hay gente que enaltece la figura del canalla... Ahora es cuando esas actuaciones tienen sentido y no nos debe temblar la mano al realizarlas. 40 años después de finalizado el conflicto..., me suena a lavar conciencias culpables y querer llegar (tarde y sin riesgo personal alguno) a una lucha a la que la cronología les impidió asistir y que consideran fundamental para profesar una determinada ideología.

2. La Ley de Amnistía que para muchos acabó con el franquismo de una manera vergonzante que ahora hay que rectificar, fue CONSENSUADA. Es cierto que a muchos "valientes" que por su juventud no estuvieron allí eso no les gusta y que afirman que "si ellos hubieran estado allí" no lo hubieran consentido. A eso en mi pueblo se llama hablar "a toro pasado" o ser un torero de salón. Es muy fácil hablar de lo valiente que hubieras sido 30 años después de que ocurrieran los hechos.
El caso es que en la transición, incluso las víctimas (representadas por los partidos de izquierdas) acordaron acabar con aquello mediante una amnistía (quizás, no lo sé, porque a algunos tampoco les convenía que se revolviera mucho su pasado).
Algunos dicen que aceptaron esas condiciones por el miedo a la extrema derecha y a los militares. No lo sé. Pero cuando leo el histórico discurso de Marcelino Camacho a mi me parece sincero.
Y les recuerdo que cuando quiero decir consensuado, quiero decir que también los franquistas aceptaron dejar el poder, sus pretensiones totalitarias y dejaron de ejercer la coherción y la violencia. ETA no ha dado ninguno de estos pasos, por lo tanto pedirles a las víctimas (a toda la sociedad) que realicen un acto de generosidad y olvido como el que se realizó en la transición, que olviden y perdonen, es poco menos que una burla cruel.

Pues eso es lo que hay. El veredicto lo tienen ustedes. ¿Soy un hipócrita? ¿un franquista quizás? ¿o mi tratamiento diferente de ambos temas está justificado? No sé, no sé...