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lunes, 14 de febrero de 2011

Pasmo nº 41: Alex de la Iglesia

Para los que no lo hayan visto, les dejo aquí el discurso de Alex de la Iglesia en la gala de los Goya.

Nada tengo que añadir. Poco más se puede decir y en todo caso ya lo dije en su momento.
Pues nada, ahí lo tienen. Inviertan 6 minutos y véanlo. Ya me dirán qué opinan.




Y de propina el discurso del año pasado. ¡Fuerza y honor!


sábado, 21 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¡PELICULÓN!!!!!


¡¡Por fin una película española que se ve con entusiasmo!!
La historia te atrapa desde el primer instante, los actores cojonudos, (Ay, ese Luis Tosar -alias Malamadre- qué miedo da) la acción impecable y creible.
Por fin una película que cuenta una historia apasionante y no se dedica a explorar los traumas infantiles del director o sus reflexiones más íntimas en un ejercicio de onanismo (o enanismo) intelectual.
Y encima, a pesar de que el argumento te hace casi morder la butaca en ocasiones de pura tensión, aún sales del cine dándole vueltas y reflexionando sobre un par de cuestiones. No como en el cine americano comercial, que desborda acción pero que pasa sobre ti como una ducha de verano (refresca cinco minutos y te olvidas de ella en otros cinco).
Vamos, para mi una película altamente recomendable. Pero, claro, es mi opinión. Si ustedes ya la han visto opinen y contradíganme si lo ven necesario. (o si se atreven, que he oido que Malamadre está suelto por ahí).
Una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos y, por supuesto, la mejor española en MUUUUCHO tiempo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Pasmo nº 12: La censura y el cine español.


La muerte de José Luis López Vázquez me ha hecho recordar una reflexión que me he hecho varias veces y que siempre me causa cierta desazón (o pasmo, incluso).
Quizás sea porque soy muy carca, antiguo, o incluso igual es que soy un franquista de tomo y lomo tal y como algunas gentes se han atrevido a afirmar, pero el caso es que el cine español que más me gusta se hizo durante la dictadura.
Échenle un vistazo por ejemplo a Berlanga. ¿Qué prefieren; "El verdugo" (1963), "Bienvenido Mr. Marshall" (1953), "Plácido" (1961)? ¿o bien sus películas más modernas como "Moros y cristianos" (1987), "Todos a la cárcel" (1993) o "París-Tombuctú" (1999)?
Es curioso como durante el franquismo se hicieron muchas producciones de género como "Muerte de un ciclista" (policiaca) o "La Torre de los siete jorobados" (terror) - y muchas otras-. Este tipo de películas no se ha retomado en nuestro cine hasta hace relativamente pocos años y con resultados desiguales (salvando las excepciones que ustedes quieran).
Pero el género estrella del franquismo por lo menos en los primeros años, hasta que llegó el meloso y conformista cine musical - Joselito, Marisol- y las pacatas y ultraconservadoras comedias de Paco Mártínez Soria (pero divertidas las jodías, mal que me pese), fue lo que podríamos llamar "Tragicomedia Social".
Ya he nombrado la trilogía de Berlanga que constituye posiblemente la obra maestra del género, ya he dicho en el blog de Daniel que, para mi, "El verdugo" es la mejor película del cine español (es una opinión como otra cualquiera), pero recordemos estremecedoras obras como "El pisito", "El cochecito" (inolvidable Pepe Isbert) o "Historias de la radio" (también con Isbert).
Eran historias tremendas, que mezclaban magistralmente la tragedia más cruda con la comedia más aguda, de forma que muchas veces te sorprendías riendo con un nudo en la garganta.
Como en aquella ridícula (y abrumadoramente triste) escena de "Historias de la radio" en la que dos ancianos llevados por la miseria acuden a la radio vestidos de esquimales (con trineo y todo, creo recordar) para ganar unas pesetas en un absurdo concurso radiofónico, y acaban peleando de forma patética en las escaleras llevados por el ansia (y la necesidad) de llegar el primero.
Aquellas películas conseguían con habilidad esquivar una censura ignorante y obsesionada hasta límites absurdos con la más mínima referencia sexual para mostranos una cara extraordinariamente patética y descarnada de esa España atrasada, pobre y cruel.
¿Por qué cineastas extraordinariamente brillantes como Berlanga se mostraron luego mediocres cuando llegó la democracia?
¿Es posible - y voy a decir una burrada- que la censura "les viniera bien"? ¿Es posible que los censores les hicieran ser sutiles, ingeniosos y agudos y perdieran esa brillantez cuando vieron el campo abierto a su expresividad?
No lo sé, pero si fuera así, sería una gran desgracia que las trabas y límites a la libertad de expresión fueran acicates para sacar lo mejor de un artista.

sábado, 17 de octubre de 2009

Pasmo 10º: El cine español













El tema del cine español, su calidad o falta de ella, las subvenciones,..., es recurrente en muchos foros de opinión. La verdad, cuando uno se entera de que en España se hacen más películas "per cápita" que en Alemania o Francia y de que la mayoría de ellas (subvencionadas con dinero público, of course) no llegan ni siquiera a estrenarse o consiguen un número de espectadores (total) menor al centenar, el primer impulso es el grito desgarrado ante tanto despilfarro.

También entran ganas de llorar cuando uno ve los bodrios que se hacen en este pais y que pagamos entre todos vayamos a verlos o no.

Chungo.

Pero quizás merece la pena echarle al asunto una mirada más pausada y reflexiva y echarle un ojo a las peculiaridades del mercado de la distribución cinematográfica. Un ejemplo típico de como el mercado no tiende a la libre competencia sino al oligopolio.

En mi ciudad al menos, y me imagino que en todas las ciudades razonablemente grandes, hemos visto como los pequeños cines independientes han desaparecido desbancados por enormes multisalas ultramodernas. Estas multisalas son propiedad de las grandes majors del cine (como Warner) que, realizando lo que los economistas llaman una integración vertical, han entrado en el mercado de la exhibición para tenerlo controlado. Y han entrado tan a lo grande que controlan la práctica totalidad de la exhibición de una gran ciudad.

El resultado es que hay un número enorme de salas (no de cines) pero un número ridículamente bajo de películas en exhibición. Todos los cines exhiben las mismas.

En Zaragoza, sólo un cine de la cadena Renoir exhibe peliculas independientes, ya sean americanas o de otros paises.

Según tengo entendido (corríjanme si tienen información diferente) los grandes cines multisalas reciben las películas en lotes (un exitazo y varios bodrios) que están obligados a exhibir (órdenes de arriba, oiga) y además con un criterio comercial super estricto (estilo TV). Si una peli no obtiene una determinada taquilla el primer fin de semana, es eliminada.

Y aquí es donde pincha el cine español, con muy poco dinero para promoción, es imposible llegar rápidamente a una determinada taquilla ya que la difusión de la peli se va a hacer boca a boca y eso requiere tiempo.

Estas películas directamente no son exhibidas o lo son durante un tiempo ridículo. El exhibidor tiene una serie de películas que está obligado a echar y no gasta tiempo de proyección en una peli de dudosa (no necesariamente baja) rentabilidad. A mi me ha pasado querer ir a ver una peli española (El embrujo de Sanghai, por ejemplo), pasárseme el estreno por falta de publicidad y, cuando me enteré y me decidí a ir a verla, encontrame con que ya no estaba en cartelera.

Es un tema correoso y complicado. Yo no creo que las subvenciones sean la solución. Propician la mala calidad y el "divismo" de directores que se ruedan las pelotillas del ombligo sabiendo que van a cobrar aunque no vaya NADIE a ver su película.

¿Cuotas obligatorias de pantalla? ¿Subvencionar con porcentajes de la taquilla obtenida? ¿Dejar que se muera el cine español? No lo sé. Un tema para la reflexión.

P.D: Antonio Mercero, creador de grandes éxitos de la TV como "Farmacia de Guardia" o "Verano azul", dijo en una entrevista que "Farmacia de guardia", uno de los grandes éxitazos de la TV española, hoy en día no hubiera sobrevivido. Sin tener en cuenta el evidente cambio de los gustos, Farmacia de guardia no tuvo una audiencia gloriosa hasta que "maduró" y la gente se lo fue contando. "Hoy en día hubiera desaparecido de la parrilla a la primera semana".

Para pensárselo.