jueves, 19 de enero de 2012

Pasmo nº 78: El antifranquismo retroactivo.

Con la muerte de Fraga vuelve a despuntar un tipo de personas que últimamente están especialmente activos. Los que yo llamo antifranquistas retroactivos (o, si lo prefieren, sobrevenidos).

Como ejemplo, el otro día llegó a mi Facebook un enlace que decía:

“Transición española: se juzga al juez que intentó mirar debajo de la alfombra y se tiñe de oro la biografía de un franquista. Algo falla.”

El tema tenía decenas de comentarios indignados y super-implicados.

Es curioso que teniendo en cuenta cómo va la economía, el paro, la corrupción generalizada que afecta a los más altos organismos públicos incluidos los dos principales partidos, la intervención de la justicia por parte de los políticos, la extraordinariamente injusta ley electoral, el enorme despilfarro de las administraciones públicas (que ahora vamos a pagar entre todos con sudor y lágrimas)..., etc, etc... los únicos comentarios referentes a la política que les lees a ciertas personas sean éstos.

Encima teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de estas personas son jóvenes (y ya no tan jóvenes) que no vivieron la transición o la vivieron de muy niños. ¿Estos son los temas políticos que REALMENTE les preocupan?¿Es lo que se dice de Fraga en los medios lo que realmente motiva los debates más enconados y viscerales?

Sí, realmente algo falla en este país.

Y es que muchos critican AHORA, desde la comodidad y seguridad que da vivir en una democracia conseguida entonces, como se hicieron las cosas en la transición. Hubieran querido una especie de juicio de Nuremberg al franquismo. Me parece estupendo, lo que pasa es que ellos NO ESTUVIERON ALLÍ. Los que DE VERDAD lucharon contra el franquismo, los que de verdad se la jugaron y de verdad sufrieron decidieron otra cosa (lean de nuevo el emotivo discurso en las Cortes de Marcelino Camacho, izquierdista nada sospechoso)

Decidieron hacer borrón y cuenta nueva, empezar de cero. Pero no sólo con el franquismo. Se amnistió a etarras que fueron puestos en libertad (muchos volvieron a delinquir y acabaron de nuevo en la cárcel), se pasaron por alto presuntos crímenes de guerra de dirigentes de la izquierda y, en definitiva, se recondujo a la extrema derecha y a la extrema izquierda al camino de la democracia (gracias a dos personajes de pasado sombrío pero cuya intervención fue decisiva: Carrillo y Fraga).

¿Y ahora personas que no vivieron aquello se permiten criticar aquellas decisiones? ¿Con qué derecho? ¿Acaso están criticando a aquellas VERDADERAS VÍCTIMAS, a aquellos auténticos luchadores por la libertad? ¿Les están llamando cobardes, traidores, colaboracionistas...?

Recuerden, señores antifranquistas de salón, que los que de verdad lucharon contra el franquismo, los que sufrieron DE VERDAD la represión, los que tenían los muertos frescos, decidieron perdonar y olvidar (al menos en el aspecto político, en el personal supongo que es imposible).

¿Fue una buena decisión? Supongo que la menos mala que se podía tomar en aquel momento. Pero desde luego, sin estar en las mismas circunstancias no seré yo el que se atreva a cuestionarla, y menos desde la comodidad y la seguridad que me da la libertad conseguida gracias a su sacrificio.

Pero no sólo lo digo yo, he oído y leído a periodistas de aquella época, AUTÉNTICOS antifranquistas, de los que vivieron en sus propias carnes la represión e incluso la cárcel, pedir respeto a los “antifranquistas sobrevenidos”. Le he oído protestar contra la alegría y la irresponsabilidad con que gente nacida en democracia critica la transición. ¡Qué fácil es torear desde la barrera!

En cuanto a lo de Garzón no diré mucho. Ya lo hice en su momento. Sólo rogaría a toda esta gente tan escandalizada que dejen por un momento a un lado sus emociones y que prueben a informarse. Pierdan un rato de su vida (como hemos hecho algunos) para documentarse y enterarse de porqué (técnicamente, no lo que ustedes creen desde su punto de vista emocional) está imputado Garzón. Este señor no está siendo acosado por perseguir al franquismo ni, como ha dicho irresponsablemente Carmen Chacón, por perseguir la corrupción. Está imputado en tres causas diferentes por (presuntamente, claro) saltarse las leyes vigentes a la torera, algunas de ellas referentes a los derechos procesales de los detenidos.

Digo yo que todos creemos en el imperio de la ley y que los jueces (y de la Audiencia Nacional nada menos) deben ser los primeros en respetarla, por muy simpáticas que nos resulten las causas que persigan. ¿O va a ser que en el fondo algunos son menos demócratas de lo que se creen?

2 comentarios:

  1. Respecto a algunos antifranquistas sobrevenidos que sí vivieron aquella época leo por ahí:

    "Todo ese antifranquismo a toro pasado es, entre otras cosas, una manifestación de mala conciencia por haber sido cobardes, acomodaticios e indiferentes, en el momento en que había que haber sido valientes, inconformistas y comprometidos. Pero Franco se murío en una cama, y a aquellos que optaron por la paciencia durante un buen puñado de décadas les ha quedado el desagradable regusto de su cobardía, su pasividad y su inoperancia. Ahora pretenden hacerse una biografía en materia de lucha contra la dictadura. Decía Chesterton que aquel que se enfrenta a una dictadura defenestrada tiene el mismo valor que el que asusta a una vieja."

    No lo sé, puede que haya algo de eso.

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  2. Y no olvidemos el colmo de los colmos: los que medraron a la sombra del franquismo acusando hoy de fachas a los que se la jugaron entonces en la oposición clandestina, aquéllos que han ido pegando bandazos para estar siempre del lado del poder echando en cara a otros que mantengan una actitud crítica mande quien mande.

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